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Entrevista Reseña bio-bibliográfica Sobre poesÃa Poemas de Miguel d´Ors
Entrevista
Miguel d’Ors es uno de los poetas españoles más importantes del último tercio del siglo XX y principios del XXI. Su obra, que se deja sentir de forma especial entre una serie de jóvenes poetas cuya obra es cada vez más sólida, es tan absolutamente personal e inconfundible como arraigada y dialogante con la tradición, especialmente la hispana y la anglosajona. Si en lo formal, sin una pretensión narcisista de originalidad, desde una lÃnea figurativa abre lo poético al lenguaje coloquial y aporta hallazgos brillantes, en lo temático d´Ors arrostra las cuestiones fundamentales de la existencia, las más hondas del ser humano, con una naturalidad y frescura que no tienen paralelo. Ese carácter profundo y a la vez inteligible, misterioso y a la vez luminosamente accesible, encierra, sin embargo, el secreto de hacer fácil lo difÃcil, de hacer cotidiano lo más sagrado y trascendente. El arte y el trabajo poéticos alcanzan en su voz un nivel de dominio tal que se nos muestran con una sencillez difÃcil de explicar.
En pocas ocasiones, como al acercarse a sus poemas, se tiene tan fuertemente la sensación de estar asistiendo tanto a un acontecimiento completamente claro e inteligible como, a su vez, abierto a esa oscuridad de los misterios fundamentales de la existencia, oscuridad que sólo al finalizar el poema y adentrarse en ellos se va transformando en luz y sabidurÃa. ¿Cómo se consigue que la inteligibilidad y la figuración sean, en el fondo, la puerta del misterio?
Quizá muchas personas tienen hoy una idea equivocada del Misterio: lo imaginan en otro ámbito, separado de nuestra vida diaria, como si nosotros estuviésemos aquà abajo y Él allá arriba, como en «El entierro del Conde de Orgaz»; y en realidad el Misterio está aquÃ, con nosotros, entretejido en nuestras vidas, detrás de cada cosa. Todo cuanto existe es una posible puerta hacia Él. Ahà lo tenemos, «detrás del invisible umbral del aire», como dije en un poema ya antiguo.
Wyoming. FUNTE: http://wallpapers.dpiq.org/wp_42__Grand_Teton_National_Park,_Wyoming.html
En algún lejano poema se refirió a la poesÃa como una forma de no ser feliz. Sin necesidad de desactivar el verso, ¿qué querÃa el poeta decir con ello?
Dije aquello porque pensaba, y sigo pensando, que, aunque no siempre, en muchos casos se escribe poesÃa para compensar vacÃos existenciales. Sospecho que quien sienta que su vida es una vida plena se dedicará más bien a vivirla (o beberla), y no se le pasará por la cabeza poner por escrito lo contento que está, al menos hasta el momento en que aquello se le haya terminado. De hecho, a lo largo del tiempo y el espacio ha habido muchÃsima más poesÃa de lamento que de celebración. Por algo será.
Desde que Pablo VI lo afirmara, parece que la escisión entre fe y razón, fe y cultura, no ha hecho más que agudizarse. Quien intenta sustraerse a esta escisión, parece abocado a una tierra de nadie en la que sufre la marginación de la supuesta cultura y la incomprensión de quienes se creen demasiado seguros de su fe. ¿Cuál es su diagnóstico al respecto?
Me extraña esa segunda frase. Ciertamente, a veces me he sentido, y no sin motivo, marginado por «la supuesta cultura». Ya se sabe que con la Ilustración, que fue una de las mayores manifestaciones de la soberbia humana, comienza una secularización de la vida y de la cultura fundada sobre dos supuestos erróneos: que la razón puede dar cuenta de toda la realidad y que sólo es realidad lo material. Como esos supuestos excluyen la idea de Dios, los instalados en ellos no pueden entender el Cristianismo más que o como una enorme alucinación colectiva o como un tremendo montaje de poder y dinero. Por tanto, a los cristianos ellos sólo pueden o «curarnos» o destruirnos. Enfóquese en esta clave la situación española actual y creo que se comprenderán perfectamente muchas cosas, no sólo la postergación de algunos intelectuales y artistas. Ahora bien: en lo tocante a esa presunta incomprensión por parte de «quienes se creen demasiado seguros de su Fe» (que, por otro lado, tampoco sé muy bien quiénes son: se me forma un lÃo con lo de «creerse», lo de «seguros» y lo de «demasiado»), debo declarar que yo no la he sentido nunca. Quiero decir que nunca me he sentido incomprendido desde la Fe. Otra cosa es que lo que uno escribe no sea debidamente apreciado por muchos lectores hermanos mÃos en la Fe, pero por un mero problema de Estética, que tiene que ver con la actual decadencia del gusto en los medios cristianos, y sobre todo en los eclesiásticos. Hasta el siglo XVII la Literatura, la Arquitectura, la Escultura, la Pintura, La Música más avanzadas eran de signo cristiano. Hoy -me da rabia decirlo, pero creo que es la verdad- la Literatura y el Arte cristianos habitualmente tienden a cierto conservadurismo estético, cuando no a lo abiertamente repugnante. Entrar en ciertos templos, participar en ciertos cantos, rezar a ciertas imágenes y escuchar ciertas oratorias (¡y hasta ciertas fonéticas!) le exigen a uno una dosis suplementaria de Fe. Si el gusto dominante es ése, formado en el arcaÃsmo, el merengue y el amaneramiento, ¿cómo van los lectores cristianos a disfrutar de la poesÃa de José Julio Cabanillas, Enrique GarcÃa-Máiquez, Jesús Beades o un servidor? Pero eso no significa que todos estos poetas estemos en tierra de nadie: estamos camino de la Tierra Prometida, con toda la Iglesia militante en toda su rica variedad; de la que también forman parte, por supuesto, esas buenas almas que no le encuentran la gracia a nuestros versos.
 Wyoming, FUENTE: http://www.thebrooklynnomad.com/?tag=wyoming
Con versos y nombres en la mente, no sólo como una posibilidad, ¿puede hablarse actualmente, existe, una poesÃa cristiana, católica, que escape de ser relegada en guetos?
Existir sà existe -y me remito a lo que acabo de decir-, pero ni es mucha ni tampoco se la oye mucho. Ya se sabe quiénes son los dueños de los micrófonos.
En alguna ocasión ha manifestado que ciertas antologÃas de la poesÃa actual le han descorazonado. ¿Por qué? ¿Tiene matices esa descorazonada?
Lo que me desanima es la poesÃa que esas antologÃas vienen oficializando como la mejor poesÃa española joven, la más importante de estos momentos: en su mayor parte es basura. Por suerte hay chicos y chicas que en sus respectivos rincones están escribiendo y publicando cosas muy buenas. El que unos antologistas incompetentes no los hayan tenido en cuenta es una anécdota insignificante: dentro de unos pocos años el tiempo, que es el mejor antologista, pondrá a cada cual en su sitio. Ahora mismo tengo aquà delante una antologÃa que publicó en 1922 don Ramón Segura de la Garmilla ¿Quiénes figuran en ella? -JoaquÃn Alcaide de Zafra y Molina, Juan Alcover y Maspons, Gabriel Alomar y Villalonga, Narciso Alonso Cortés, Andrés Alonso Polo, Casilda Antón del Olmet, Adolfo Aponte MartÃnez, Mauricio Bacarisse y Casulá, José Antonio BalbontÃn Gutiérrez, Luis Barreda, Antonio Bernárdez Tarancón, Marcos Rafael Blanco-Belmonte, Tomás Borrás y Bermejo, Luis Brun y Lope-Ruiz, Rogelio BuendÃa Manzano, José Camino Nessi, Gonzalo Cantó Villaplana, Emilio Carrere Moreno... y asà hasta llegar a Andrés Vázquez de Sola, Francisco Villaespesa, ZacarÃas Ylera Molina, Ignacio ZaldÃvar Oliver, Juan José Zamora Becerra, Antonio Zozaya You y Marciano Zurita. Entre Pedro Jara Carrillo y Luis G. Huertos Rull asoma Juan Ramón Jiménez; Antonio Machado Ruiz y su hermano Manuel figuran entre Juan José Llovet y Francisco Maldonado. No está don Miguel de Unamuno. Tampoco León Felipe; ni, desde luego, Gerardo Diego ni Federico GarcÃa Lorca. Cuando un antologista no tiene criterio le salen cosas asÃ. Por su culpa en 1922 bastante gente pensarÃa que los grandes poetas españoles del momento eran JoaquÃn Alcaide de Zafra, Adolfo Aponte MartÃnez, Ignacio ZaldÃvar Oliver, Juan José Zamora Becerra y compañÃa; pero a los lectores de hoy ya no nos engaña don Ramón, como tampoco a los de dentro de diez o veinte años les engañarán estos ramoncines de ahora. A ver si José Luis GarcÃa MartÃn o algún otro crÃtico con criterio se deciden de una vez a hacer una antologÃa de la poesÃa más reciente.
Recientemente afirmaba Antonio Colinas que el poeta ha de ir siempre a contracorriente. Las paradojas de la historia parecen enseñar que, al final, van contracorriente quienes no lo pretendÃan. ¿Considera su obra contracultural? ¿Considera absurdas estas catalogaciones? ¿Qué dimensión alcanzan verdad y fidelidad en su obra?
Eso no es una pregunta, sino tres, y además precedidas de dos afirmaciones provocativas. Mucha tela que cortar... Diré sólo una de las varias cosas que se me están ocurriendo: cuando todo el mundo retrocede, el que sigue adelante sin inmutarse resulta un inconformista. En estos tiempos de heterodoxia institucional y casi podrÃa decirse que obligada, la ortodoxia es una forma de transgresión.
 Wyoming, FUENTE: http://www.firstpeople.us/
Habida cuenta de su trayectoria, el apellido «d´Ors» ¿ha sido una carga insoportable o una «pesa de musculación» para el poeta y para el hombre «Miguel»?
Llevar un apellido ilustre no sé si a fin de cuentas es una ventaja o un inconveniente; lo que sà puedo asegurar es que es una complicación. Por un lado, uno está, más o menos conscientemente, obligado a «dar la talla», a veces forcejeando con su verdad más Ãntima; por otro, uno nota que la gente lo recibe con un montón de prejuicios por delante; por otro, ve que sin él comerlo ni beberlo se le abren injustamente unas puertas y no menos injustamente se le cierran otras; por otro, no quisiera ser como un satélite del personaje que hizo ilustre el apellido, sino tener su propia personalidad; por otro, no puede renegar de su familia; por otro, es consciente de que difÃcilmente podrá igualar a sus antecesores... Pero, aparte ya lo que supone llevar un apellido, hay otras cosas anejas muy decisivas, como la herencia genética, el ambiente -quiero decir el nacer en una casa donde hay muchos libros, donde se profesa una escala de valores que no es la de tener y comprar-, etc.
Desde su lugar de observación y contemplación, ¿cómo es la poesÃa que viene? ¿Qué nuevos horizontes se abren?
Pues, sinceramente, no tengo ni la menor idea.


Reseña bio-bibliográfica
Nacido en Santiago de Compostela en 1946, hijo del jurista Ãlvaro d´Ors y nieto del escritor, ensayista, filósofo, periodista y crÃtico de arte Eugenio d´Ors. Cursó estudios de bachillerato en Santiago y Pamplona, y la carrera de FilosofÃa y Letras en la Universidad de Navarra, de la que fue profesor desde 1969 hasta 1979. Desde esta fecha ejerció como profesor en la Universidad de Granada, de la que se ha jubilado en 2009. En 1987 obtuvo el Premio Nacional de la CrÃtica.
OBRA POÉTICA
-
Del amor, del olvido, Rialp, Madrid, 1972.
-
Ciego en Granada, Gómez, Pamplona, 1975.
-
Codex 3, Museo de Ciudad Real, Ciudad Real, 1981.
-
Chrónica, Genil, Diputación Provincial de Granada, 1982.
-
Es cielo y es azul, Universidad de Granada, 1984.
-
Curso Superior de Ignorancia, Universidad de Murcia, 1987.
-
Poemas, Biblioteca de Asturias “Ramón Pérez de Ayalaâ€, Oviedo, 1988.
-
Canciones, oraciones, panfletos, impoemas, epigramas y ripios o Cajón de sastre donde hallará el lector amigo todo cuanto deseare, y el no tanto sobradas razones para seguir en sus trece, 1990, edición no venal.
-
La música extremada, Renacimiento, Sevilla, 1991.
-
Cosas que no soporto en un poema, Col. Pliegos de Contemporáneos, Ayuntamiento de Jerez, 1991.
-
Punto y aparte (1966-1990), La Veleta, Comares, Granada, 1992.
-
La imagen de su cara, La Veleta, Comares, Granada, 1994.
-
Variación sobre una Variación de Juan Garzón, Museo Ramón Gaya / Ayuntamiento de Murcia, Murcia, 1996.
-
Hacia otra luz más pura, Renacimiento, Sevilla, 1999.
-
2001 (PoesÃas escogidas), Númenor, Altair, Sevilla, 2001.
-
Sol de noviembre, Númenor, Fundación de Cultura Andaluza, Sevilla, 2005.
-
El misterio de la felicidad (AntologÃa poética), Renacimiento, Sevilla, 2009.

ENSAYO
-
Los Poemas del toro de Rafael Morales, Pamplona, Eunsa, 1972.
-
La SinfonÃa del año de Salvador Rueda, Pamplona, Eunsa, 1973.
-
Vida y poesÃa de Alonso de Ledesma (Contribución al estudio del conceptismo español), Pamplona, Eunsa, 1974.
-
El caligrama, de Simmias a Apollinaire (Historia y antologÃa de una tradición clásica), Pamplona, Eunsa, 1977.
-
La «protohistoria poética» de Manuel Machado, Albox / Huércal-Overa (AlmerÃa), Col. Batarro, 1994.
-
En busca del público perdido (Aproximación a la última poesÃa española joven, 1975-1993), Granada, Impredisur, 1994.
-
Manuel Machado y Ãngel Barrios (Historia de una amistad), Granada, Método Ediciones, 1996.
-
La aventura del orden (Poetas españoles del fin de siglo), Sevilla, Renacimiento, 1998.
-
Estudios sobre Manuel Machado, Sevilla, Renacimiento, 2000.
-
Virutas de taller, Valencina (Sevilla), Los papeles del Sitio, 2007.
EDICIONES
-
ZacarÃas Zuza Brun, Cincuenta poemas, Pamplona, 1991.
-
Manuel Machado, PoesÃa de guerra y postguerra, edición, prólogo y notas de Miguel d’Ors, Granada, Universidad de Granada, 1992 (2.ª ed. corregida y aumentada, 1994).
-
Giovanni Pascoli, 25 poemas, Peligros (Granada), 1995.
-
La montaña en la poesÃa española contemporánea, Barcelona, 1996.
-
JoaquÃn Antonio Peñalosa, Un pequeño inmenso amor, Lucena (Córdoba), 2002.


Sobre poesÃa
 Wyoming, FUENTE: http://www.jonfoxmusic.com/blog/article/trucking-across-wyoming
«Incluso para fingir hay que echar mano de lo vivido. ¿Cómo va uno a disfrazarse de algo que no sabe cómo es? Si el poeta quiere construirse una máscara, no tendrá más remedio que construÃrsela con trozos arrancados del propio rostro. Otra cosa es que se elabore, se manipule y, cuando es necesario, se falsee la experiencia con el objeto de conseguir un buen poema. Y otra, que uno tenga, como el último notario o la última maruja, una especie de doble personalidad, o triple, y esas personalidades se enfrenten en algunos poemas».
Entrevista en PoesÃa Digital http://www.poesiadigital.es/index.php?cmd=entrevista&id=7
«Quizá los grandes temas poéticos se reduzcan a tres: las relaciones con el Creador, con uno mismo y con el resto de la Creación. Dentro de este resto se encuentran la naturaleza, la existencia con sus lÃmites de tiempo y espacio, los demás hombres (en cuanto sociedad o considerados individualmente) y la mujer amada. Yo he tratado de todos ellos. Lo que puede haber cambiado más es el modo de enfocarlos. Por ejemplo, mis primeros poemas amorosos se dirigÃan a una criatura sustancialmente quimérica (ahora me viene a la memoria que uno de ellos se titulaba ‘Poema dentro de un sobre en blanco’); los siguientes, a una mujer concreta, situada además en unas circunstancias muy concretas: vida conyugal, casa, hijos, afanes cotidianos, etc.; en los últimos las circunstancias son también concretas, pero la amada es una especie de desideratum».
Entrevista en PoesÃa Digital http://www.poesiadigital.es/index.php?cmd=entrevista&id=7


Poemas
TODO OCURRIÓ PARA QUE TÚ NACIERAS
Para tu sola vida cuántas vidas
hicieron falta... Piensa las alcobas, las fiestas,
las guerras, las ciudades,
todo lo que es tu ayer secretamente,
la confabulación milenaria que hizo
que tú fueras.
Tu padre —Teruel, Brunete, el Ebro...—
leyendo en la trinchera
hexámetros desbaratados por el fuego
de mortero, tu abuelo por las arduas
alturas de Cerdedo o Pedamúa
con un morral convulso de perdices,
tu bisabuelo en una atardecida
melodiosa de Cuba, mirando el mar Caribe
pero viendo la dolça Catalunya,
«Ferro Velho» posando para un daguerrotipo
con leontina y sombrero y paraguas y puro,
y los Peix, los Vidal, los Estévez, los Orge,
los Pérez, los Rovira..., todos, con sus oficios,
sus barbas, sus mujeres
y sus males, desvaneciéndose en el tiempo,
en la fosa común del olvido... Y avanza,
adéntrate en la niebla de los siglos,
suponte un peregrino
adivinando Astorga allá en la madrugada,
imagÃnate un moro que, herido, ve alejarse
la fiera polvareda de su hueste,
mira un hombre que extiende en una roca
la fétida pelleja de una loba,
mira los centuriones rutilantes
en torno a la fogata, y AnÃbal y Cartago,
y la mujer sangrienta que jadea
pariendo en un brazado de helechos, y el hirsuto
pintor de renos y uros que cambia por seis hachas
medianas una hembra... y todo lo que tuvo
que suceder para que tú nacieras
desde que aquellas Manos amasaron
el limo primigenio. Modelado
también para que de él esta mañana
brotara este poema.
10-IX-78
De Codex 3 (1981)
ELLS
Crecieron como porcelanas de Limoges
entre las sensitivas hortensias de sus villas.
Ubérrimas nodrizas, confortable
calor de plusvalÃas.
En sus pubs de marfil, años más tarde,
con el whisky feudal y la amiga De Luxe,
lucharon por el pueblo machacado.
(LeÃdos y escribidos, comprendÃan
que La Internacional suena más lindo
a bordo de un Ferrari).
De su pequeño reino afortunado
les quedó lo esencial:
la firme vocación de hijos de puta.
4-VII-80
De Chronica (1982)
 Wyoming, FUENTE: http://www.galenfrysinger.com/wyoming.htm
|
RARO ASUNTO
Raro asunto la vida: yo que pude
nacer en 1529,
o en Pittsburg o archiduque, yo que pude
ser Chesterton o un bonzo, haber nacido
gallego y d’Ors y todas estas cosas.
Raro asunto
que entre la muchedumbre de los siglos,
que existiendo la China innumerable,
y Bosnia, y las cruzadas, y los incas,
fuese a tocarme a mà precisamente
este trabajo amargo de ser yo.
13-I-83
De Es cielo y es azul (1984) |
AUTOBIOGRAFÃA (EN LA QUE SALGO DE EXTRA)
¿Mi vida -Siete niños
que lloran, se divierten, cruzan, piden,
discuten como una
higuera de estorninos;
una mujer que viene y va cargada
de llamadas y precios
y cuándos; unos jefes que deciden:
agosto, 12:30,
por triplicado; unos
alumnos que se agolpan
en una algarabÃa
multicolor, y cartas
conferencias, recibos,
programas, lunes, martes...
Y yo -se me olvidaba-,
que también intervengo
en la escena: aquel codo
que asoma en el rincón.
8-XII-84
De Curso superior de ignorancia (1987)
QUOD ERAT DEMONSTRANDUM
Nel mezzo del cammin di nostra (bueno,
ya sé que a estas alturas
—año 44 de mi vida—
este comienzo peca de notorio optimismo,
pero también es cierto
que nadie negará su calidad estética,
comprobada a lo largo de casi siete siglos,
y como, encima, corren vientos culturalistas
y céfiros sutiles
de intertextualidad, miel sobre hojuelas);
como estaba diciendo, a estas alturas
en que ya tengo claro, irreversiblemente,
lo que nunca seré,
o, con otras palabras, habiendo descubierto
que Dios no me introdujo en Su Creación
para ser el primero de la clase, ni el hijo
que mis padres soñaron, ni el hermano modelo;
con certeza absoluta
de que el papel (ahora un ligero toque
calderoniano) que me fue asignado
en este Gran Teatro
por su Divino Autor no era el de campeón
olÃmpico de nada, ni el de buen alpinista
—y mira que lo siento—,
ni el de prÃncipe azul de la que es mi mujer
(ni, por lo visto, de ninguna otra),
ni el de papá perfecto; ya sabido
definitivamente
que tampoco nacà para ser un maestro
de la FilologÃa, ni siquiera —según
consta en cierto expediente más o menos gallego
(aunque no de Galicia, y yo me entiendo)—
un mero catedrático de una Universidad
pobre, torpe, mezquina y, por si fuera poco,
además española,
y que a la PoesÃa —libros cantan
(es un decir, porque cantar, lo que se dice
cantar, poquita cosa)—
le soy perfectamente prescindible;
y no teniendo grandes
(ni siquiera medianas) perspectivas
en el corto horizonte que me espera
(porque mucho me temo que la nieve
de Wyoming se quede como estaba
y que a los yanomanis tenga que seguir viéndolos
silenciados, inmóviles y planos
en National Geographic,
y en cuanto al jazz, es superimposible
que llegue a parecerme —ni a cincuenta kilómetros
de distancia— a Louis Armstrong, Duke Ellington o [el Pájaro,
sin olvidar el conocido hecho
de que a todas mis buenas intenciones
les sale siempre al paso miguel d’ors
y lo echa a perder todo),
no le encuentro a mi vida otro motivo
(la causa, en escolástico, finalis),
otra razón de ser, otro sentido
que cumplir el designio
que Dios trazó desde antes del comienzo del tiempo
—Él sabrá Sus porqués—
de soltar por el mundo a un tontolaba
quÃmicamente puro.
Designio inescrutable y sagrado, que acepto,
alabo y agradezco. Y que, modestia aparte
pero franqueza no, no voy siguiendo
del todo mal: cuando la muerte venga
—ahora Jorge Manrique— a llamar a mi puerta,
por lo menos podré decir: «Misión cumplida:
fui el fracaso perfecto.»
23-II-90
De Canciones, oraciones, panfletos, impoemas, epigramas y ripios, o cajón de sastre donde hallará el lector amigo todo cuanto deseare, y el no tanto sobradas razones para seguir en sus trece (1990) |
 Galicia. FUENTE: http://www.escapadafindesemana.net/ |
VARIACIONES SOBRE UN TEMA DE STEVENS
No es el canto del mirlo: es el silencio
que nos deja, un silencio
que es algo diferente del silencio
porque en él suena aún el recuerdo del canto
del mirlo. Ni silencio
ni canto: lo que ocurre cuando el canto
ya ha acabado y aún no ha empezado el silencio.
Puedes llamarlo el alma.
De La imagen de su cara (1994)

|
COSAS QUE NO SOPORTO EN UN POEMA
Que suceda en Lisboa.
Que se proponga ser original.
Que hable de los dorados cuerpos de los etcétera.
Que diga Espacio o Punto (e incluso sin mayúsculas).
Que lleve algún versito
metido para adentro, o abuse del azul.
Que las manÃas de Cernuda emule.
Que le pueda gustar a Octavio Paz.
Que esté escrito en Valencia.
Que sea mÃo.
6-IX-90
De La imagen de su cara (1994) |
CARRETERA
(Homenaje a A. T.)
Invierno gris sobre las sementeras
hurañas de Castilla. Atrás quedaron
—niebla harapienta y hielo— los peñascos
de Pancorbo, y la tarde palidece
tras este parabrisas de mosquitos
estrellados. La carretera, eterna
—en la cuneta, un repentino vuelo
de urracas—, va esfumándose a lo lejos,
en el futuro. Por la radio insisten
los polÃticos. Pasan camiones
porcinos hacia Burgos. (Y algún tiempo
después pasa su olor.) VillamartÃn,
Villarramiel, Frechilla, Villalón
de Campos, tantos fantasmales pueblos
de adobe —una bombilla solitaria
ya encendida (¿por quién?)— de los que aún
no se borró la antigua bienvenida
de yugos y de flechas, espadañas
con olvidados nidos de cigüeña,
andrajos de carteles de algún circo...
Tras este parabrisas de mosquitos
estrellados —el dÃa ya apagándose—,
postes y postes. Postes que sostienen
pentagramas de pájaros sombrÃos.
Postes como de un sueño.
Pero mira
esos cables y anÃmate, muchacho:
acaso por alguno de ellos va
ahora mismo —la vida no es tan negra,
al fin y al cabo—, tembloroso de
pura belleza, hacia cualquier oÃdo
perdido en la espaciosa y triste España,
uno de esos poemas que recita
tu amigo Andrés Trapiello por teléfono.
9-XI-91
De La imagen de su cara (1994)
FINAL PARA UN POEMA ASONANTADO SOBRE LA SITUACIÓN DEL POETA EN LA SOCIEDAD MODERNA. SE TITULARà «UN ENIGMA DE LA OFTALMOLOGÃA»; EMPEZARà EXPONIENDO, EN TONO ENTRE CIENTÃFICO, PATÉTICO Y JOCOSO, CÓMO LOS GLOBOS OCULARES DE LAS RUBIAS, POR RAZONES QUE ESCAPAN A LA CIENCIA, TIENEN UNA EXTRAÑA INCAPACIDAD PARA PERCIBIR LA IMAGEN DE LOS POETAS; CONTINUARà INVITANDO AL COLEGA INCRÉDULO A VERIFICARLO EMPÃRICAMENTE POR Sà MISMO Y ACABARà COMO SIGUE
Comprobarás, hermano, de inmediato
que ella verá la silla, la lámpara, la puerta;
verá sin duda alguna al bosquimano
con yate que se encuentra a tu derecha,
y hasta verá al polÃtico cretino
(valga la redundancia) que se sienta
—atención al detalle— exactamente
detrás de ti (¡oh rara transparencia!).
En resumen: verá todas las cosas
visibles, y no digo que no vea
incluso algunas invisibles, pero
lo que es de ti, ni la menor idea.
Tan negro es el camino
que este mundo destina a los poetas.
15/16-IV-93
De La imagen de su cara (1994)
UNA POSTAL
En la foto, esfumándose, la nieve soleada
de una hora remota: “Marmolata vom Bindelwegâ€.
Alguien que es sólo un nombre, Marta Busz,
la envió desde Welschnofen -1906-
a cierta “Frau A. Rotherâ€, de Edimburgo,
con unas lÃneas en polaco.
Emilio Quintana la compró para mà en un tabuco
de Cracovia –imagino una penumbra rancia
y yiddish- el verano del 90.
La vida, como suele, fue añadiendo
cosas a aquella rápida postal de vacaciones:
hoy habla de Welschnofen, de nubes que pasaron,
de Marta Busz y la señora Rother,
de Edimburgo, Cracovia, 1906,
La Marmolada, Emilio
Quintana y el verano del 90.
Y me dice: un poema
debe ser como esta cartulina marchita:
debe reunir en un solo instante de magia
lugares, tiempos, vidas,
sueños que se entrecruzan con más sueños
y cosas que no pueden entenderse.
10-V-93
De La imagen de su cara (1994)
MÃRAME
Desde ese tiempo diferente al mÃo
en que de una mirada ven Tus ojos
la semilla la rosa y los despojos
nacercorrerdesembocar al rÃo
mira esta pobre vida desgarrada
entre el ayer el hoy y mil quién sabe
de los que sólo Tú tienes la llave
mÃrame en esta hora desolada
a tientas sin saber equivocándo-
me en todos los recodos del camino
confundiendo el veneno con el vino
mira qué Noche oscura qué sangrando
mira cómo hacia Ti se elevan juntas
desde mi herida todas las preguntas
10-XII-94, 25-XII-96, 26-II-97, 24-X-97
De Hacia otra luz más pura (1999) |

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MESA REDONDA
La especificidad del lenguaje poético
dicen allá en la mesa signos significados
el formalismo Jakobson qué inteligentes todos
y Todorov y Lázaro y el sÃmbolo homogéneo
pero mira por dónde la PoesÃa
que hoy tampoco ha querido mezclarse con los sabios
fue a mostrarse de pronto en un rincón al fondo
deslumbrante fugaz en el pasillo
aquel
gesto aquella cadera adolescente
—música inexplicable—
recogiendo el bolÃgrafo
caÃdo
17-X-94
De Hacia otra luz más pura (1999)
MÃS LÓGICA TEOLÓGICA
Tiene que ser muy duro
desgajarse de un golpe de todo lo que ha sido
nuestra vida.
Sin duda que por eso
hizo Dios las polillas,
las manchas indelebles, las mudanzas,
los ladrones y el IRPF,
la amnesia paragüÃstica, los amigos que juran
que te devolverán el libro que les prestas
y esas tiernas, angélicas criaturas
que disparan penaltis junto a jarrones chinos.
También por estas cosas hemos de darle gracias
a Su amorosa y sabia Providencia:
asà al menos el trance
no nos pilla completamente desentrenados.
8-II-98
De Hacia otra luz más pura (1999)

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KILÓMETROS DE NADA
Siempre lo mismo: el sueño
de estar en otro sitio —Paraños, por ejemplo,
con el sol de las doce—, y no en esta Granada
que a más de 1.000 kilómetros atardece amarilla;
allÃ, en A Costa, al pie de la araucaria,
leyendo en la tumbona
—el Ballantine’s y el queso de la tierra—,
levantando la vista de los montes del libro
a los de Rebordelo, recordando
palabras, gestos, nombres ya lejanos,
viéndote en el espejo
de los años, soñando, como siempre;
soñando, por ejemplo, con estar en Granada
una tarde amarilla,
en el grato sillón de tu costumbre
bajo la inmensidad del Deutsches Requiem,
escribiendo unos versos que acaricia
esta luz suspirada que viene del Veleta:
estos versos que ahora terminas preguntándote
por qué —siempre lo mismo— tanto ir
y venir, siempre huyendo de tu vida, por qué,
por qué tantos kilómetros de nada.
21-II-03
De Sol de Noviembre(2005) |
POEMA DE UN RATO
Dijo un alma original
(y antes lo dijo Unamuno)
que en cada uno
hay cuatro yo. No está mal:
1)el individuo real,
que sólo ve claro Dios,
2)el que uno piensa que es,
3)el que se imaginan los demás que somos y 4)
el que uno quisiera ser.
Pero a fuer
de sincero,
puesto que el tema me importa,
te diré que considero
que la lista queda corta
porque, además de esos cuatro
señalados, hay un yo
que hemos sido y se perdió
(¿o son una multitud?),
y otros mil que no serán
pero que pudieran ser
si no nos falta salud.
Echa las cuentas, a ver
si no van
ya 1.005 como poco.(Y no cuento
para no volverme loco
esos que en cada momento
estamos no siendo.)
Y
todo se complica aún más
porque (aunque nunca jamás
sufrÃ
por el complejo de Freud),
podemos estar seguros
—yo desde luego lo estoy—
de que en sótanos oscuros
de nuestra vida consciente
tenemos —parece broma—
alojada mucha gente
desconocida (que asoma
de diferentes maneras
cuando menos te lo esperas);
asà que, válgate Dios,
toma
y multiplica por dos
lo que hasta aquà te ha contado
esta humilde versiprosa
de este no sé si ex poeta
y verás qué resultado.
Que me corten esta mano
si existe en nuestro planeta
especie más numerosa
que un solo ejemplar humano.
29-X-04
De Sol de Noviembre (2005)
“MADE IN PAKISTANâ€
Manos pakistanÃes
que en un insospechado rincón del tiempo, anónimas
y remotas, pasasteis sobre este mismo pliegue
en que ahora están las mÃas; que por unos momentos
dejasteis vuestra áspera tibieza
sobre este colorido que ahora mismo,
aquà en mi casa de Granada, España,
acaba de salir de su paquete,
como el pollo del huevo,
hacia la luz de un mundo con que muchos
sueñan en Pakistán
y luego os alejasteis para siempre,
al fondo de una oscura cadena de trabajo.
¿A quién pertenecÃais, manos menesterosas?,
¿qué vida estaba tras vosotras, qué
ilusiones, qué rostros,
qué penas y qué nombres? ¿qué puñado
de monedas ilusas
contasteis un minuto después de haber cerrado
este envoltorio? ¿Erais las manos de
una mujer de tez verdimorena
y cabello tirante,
llegadas de la frente sudorosa de un hijo
enfermo entre un oscuro
revoltijo de trapos, o de una
pobre escudilla, o de las ubres secas
de una cabra encerrada entre cartones?
¿O las manos de un niño –al que le estaban grandes
la camisa y los ojos-, que llegaban
ateridas después de atravesar la noche
desde un barrio harapiento, soñando con un dÃa
del futuro, quien sabe, detener
penaltis en alguna
liga de fútbol europeo? Manos
que ahora mismo las mÃas adivinan y sienten
ligadas a una vida
desconocida pero que misteriosamente
es la mÃa también, y estrechan, en un gesto
de secreta unidad,
por encima del tiempo y la distancia.
Canción, por donde vayas
proclama que entre todas mis horas hubo una
en una camisa comprada en las rebajas
vi que todas las vidas son una misma Vida.
6-XII-06
Inédito recogido en El misterio de la felicidad. AntologÃa poética (2009) |
Galicia, FUENTE: http://www.flickr.com/ photos/9181290@N05/3138325117/
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BELINHA
(1958-2005)
Para mi hermana Ana
Un oscuro designio de Quien es
el propio amor y toda la Justicia
te denegó la luz de la razón.
Algún dÃa veremos que era bueno,
que fue un resorte decisivo para
la Gloria del Señor del Universo.
Hasta entonces guardemos estas cosas
en nuestro corazón –arca de fe-.
Pero ya algún atisbo me anticipa
la claridad final: esa carencia
tenÃa un reverso misterioso de
privilegio: que nunca hicieras mal
y tu paso dejara en esta vida
la misma estela pura que los ángeles.
Más: tu debilidad nos hizo ser
a cuantos estuvimos cerca de ella
mejores que nosotros. Y hoy que ya
vives la luz del rostro Eterno
a todos tus hermanos nos mejoras
un poco más con tu oración perfecta.
Acaso a ti, de todos la más pobre,
a la que todo lo necesitaba,
a la que en tanto tiempo llegó apenas
a balbucir “las vacas†y unos cuantos
nombres propios cercanos (eso sÃ:
uniendo con un raro instinto los
matrimonios), precisamente a ti,
nosotros, tus hermanos, los llamados
normales, los que siempre te mirábamos
con lástima, por una de esas bromas
de la Divina Providencia, acaso
cuando llegue la hora verdadera
te debamos la Bienaventuranza.
Pontevedra, 31-XII-06/1-I-07
Inédito recogido en El misterio de la felicidad. AntologÃa poética (2009)
 Galicia, FUENTE: http://travel2.nytimes.com/2006/05/24/travel/24frugal.html

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