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Paco Navarro. Acrílico sobre lienzo.

 

Introducción
Novísima poesía argentina
Una propuesta de antología
 

Introducción

Este nuevo trabajo de Francisco José Peña sobre poesía hispanoamericana se centra en el panorama poético argentino actual. Como ya sucedió en el anterior trabajo de Paco Peña, publicado en el número dos de la revista, el contacto directo con los autores, su conocimiento mucho más allá del ámbito de los libros y las antologías, y su confianza en el boca a boca y los muestreos que ofrece Internet como medio que permite al público conocer a los autores para luego encontrarse con ellos en la plaza pública, le han permitido trazar un itinerario de la poesía argentina más reciente. Una poesía particularmente atractiva por su dinamismo y atrevimiento, sin renunciar por ello a la voz de los grandes nombres de su poesía. 

Del panorama argentino que traza el crítico manchego, destacaríamos dos realidades. De una parte, y por decirlo en palabras del propio Paco Peña: «La vida cultural en Buenos Aires es amplia, en la que los recitales y la concurrencia de los poetas a los mismo es mucho más popular que en Europa, de tal modo que con el poderoso influjo de Internet la poesía se universaliza; primero, el poeta escribe, se da a conocer y despunta en la Red, ejerciendo de boca a boca intenso que hace de la curiosidad el arma de acercamiento primigenio: después el libro y el idioma» . Se trata de un hecho que nos gusta abordar y documentar en esta revista, por cuanto supone uno de los verdaderos pilares de la revitalización de la poesía actual. De otra, la poesía argentina encarna muchos de los guiños posmodernos (¿o habríamos de decir pos-posmodernos?) del momento cultural dominante. Y en algunos de estos guiños vemos no pocas de sus peligros, tales como la deconstrucción acrítica,  sin otro fin que la negación del sentido; o la provocación gratuita, desentendida del receptor de las obras y ajena al valor de la palabra poética para manifestar la relación entre el mundo que canta o crea el poema –lo particular– y la la realidad en su conjunto. Sea como fuere, la presente selección de Francisco José Peña ilustra con brillantez el buen momento de la joven poesía hispanoamericana y, como ya sucedió en el número dos de la revista, nos brinda una excelente oportunidad para aproximarnos a la actividad creativa de las últimas generaciones de poetas del otro lado del Atlántico.





Novísima poesía argentina
Por Francisco José Peña
 

 
Paco Navarro. Acrílico sobre lienzo.

La nueva novísima poesía argentina surge de la pluma de poetas que nacieron en los años setenta y sus postrimerías y que, por evidentes razones vitales ¾generacionales sin duda¾, se dieron a conocer en los años noventa. Son nombres propios de la actual literatura hispanoamericana que vienen al mundo en unos años turbulentos ¾atribulados, atrabiliarios y accidentados¾ de la historia de Argentina y que aprenden de forma reglada pero también autodidacta en los años que sirven de transición entre los dos últimos siglos, el turbulento XX y el esperanzador siglo XXI, bajo la hégira crítica de aquello que se viene denominando posmodernismo estético.

La nación Argentina vivió truculentos episodios políticos y sociales entre las dictaduras de los generales Juan Carlos Onganía (1966-1970) y Jorge Rafael Videla (1976-1981); es decir, la década que media entre 1966 y 1976 y en la que, además, el país vivió el retorno a la magistratura del general Juan Domingo Perón y el desastroso gobierno de su viuda, la posteriormente presidenta María Estela Martínez de Perón. Los que luego serán los poetas del siglo XXI crecerán en un autoaprendizaje por medio de la televisión, accederán a estudios universitarios como ningún otro grupo intelectual anterior, publicarán algunos de sus tímidos y competentes primeros trabajos en Internet ya en los años noventa y, en definitiva, tomarán el relevo de una literatura plagada de grandes nombres como los de Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Adolfo Bioy Casares, Victoria Ocampo, entre otros tantos.

 

Esta nueva generación poética nace en la apuesta del idioma; es decir, en valorar y revalorizar la lengua española como vehículo de transmisión no sólo de emociones y de nuevos puntos de vista sobre la vida, a modo de una nueva poesía urbana, sino que la construcción del lenguaje o, en algunos otros casos, su ruptura ¾deconstrucción¾ sirve como apuesta estética en el mismo sentido que en décadas anteriores lo era el compromiso político en uno u otro sentido. Pero, al mismo tiempo, se advierten otra serie de características que apunté ya en 2005 cuando despuntaban no sólo mis primeros planteamientos críticos sobre la nueva poesía hispanoamericana, sino que los simposios y la prensa del continente suramericano lo acentuaba.

 

El verbalismo directo supone una marca estética y característica de la poesía actual, función rítmica que al romper con las normas clásicas acentúa un nuevo periodo lírico y, unido a ello, la falta de puntuación —en muchos casos— como trasgresión formal en busca de musicalidad consolida el poema o el grupo de poemas que el escritor construye en un todo. Los temas más cotidianos —familia, la ciudad (Buenos Aires), lo americano e indigenista, los problemas diarios,...— dotan a la nueva lírica de una concepción de poesía urbana que hace distinción entre la poesía de los setenta y la de nuestros días y, consecuentemente con esto último, se producen nuevos puntos de vista. Como ya se ha indicado, el uso del lenguaje estándar, cotidiano o indígena, y una apuesta firme por el español ¾no es infrecuente en Hispanoamérica el poemario bilingüe español vs lengua indígena¾, sumado a una rebeldía ante las convenciones estéticas y sociales dotan al lenguaje de un poderoso influjo en todo el ritmo de las composiciones.

 

Al mismo tiempo, se puede comprobar la yuxtaposición de poemas como fórmula de ruptura del poemario clásico y, mucho más socialmente, la formación universitaria e interrelación con otras disciplinas como carta de presentación de los poetas de la nueva hornada, así incorporación personal y estética a las nuevas tecnologías y un compromiso social representado en la obra individual de algunas de ellas, aunque alejado de pronunciamientos políticos.

 

Con todo ello lo que ha nacido de nuevo en Argentina es la poesía, con la ruptura del orden canónico que actuaba como una espada de Damocles por tener que ligarse al metro y a la rima; o lo que es lo mismo, tener que sacar un soneto en rima consonante y perfectamente endecasílabo. Lo que hallamos en todo esto es la ruptura de fronteras, la ligazón perfecta entre América y España, la poesía que sale a la calle y actúa en recitales amplios, en cafés teatro, en performances o como ejercicio práctico en las escuelas. Esto, como ya señaló Miguel García-Posada, podría ser un vitalismo que huye de tutelas y renueva la estética sin romper con los sagrados nombres de la poesía Argentina.

 

La vida cultural en Buenos Aires es amplia, en la que los recitales y la concurrencia de los poetas a los mismo es mucho más popular que en Europa, de tal modo que con el poderoso influjo de Internet la poesía se universaliza; primero, el poeta escribe, se da a conocer y despunta en la Red, ejerciendo de boca a boca intenso que hace de la curiosidad el arma de acercamiento primigenio: después el libro y el idioma. Como decía, la universalización de una poesía que, en nuestros días, despunta pero que convive con lo inmediatamente anterior y, por ello, no es difícil que en abril de 2009 confluyan, por la avenida de Corrientes, por ejemplo, las voces de Karina Sacerdote o Rolando Revigliatti. Es un decir, como las nuevas revistas literarias, los recitales programados (La Abadía de Carfax o Bendita Erato, por ejemplo) o las ediciones y reediciones de poemarios que van dejando de ser novedad para convertirse en clásicos.

 

Un trabajo como el que nos ocupa estaría incompleto sin aportar una serie de nombres que, a modo de ejemplo, consoliden las características y signos que defendemos como propios de la nueva poesía actual de Argentina. Precisamente por ello es difícil ser justo y equitativo y, sobre todo, incorporar a todos los que son, lo cual siempre se puede dejar para otro momento, puesto que este es el primer trabajo, el primer intento, siempre abierto, siempre susceptible de ser modificado, corregido y ampliado.

           

 

Nota Bene

 

Este breve (e incompleto aún) trabajo va dedicado a Pablo Luque y Beatriz Russo, por su fina sensibilidad literaria. A Verónica Idiart, que conoce a quienes se citan. Y a los poetas argentinos que, por diversos motivos, se han quedado fuera (ahora) pero que están dentro de todo lo que se sostiene y escribe aquí: Marcela Collins, Héctor Urruspuru, Estela Czornomaz, Romina E. Freschi, Silvia Favaretto, Susana Inés Nicolini y Lola Arias.

 

Madrid, agosto de 2010.

  

 

 
Una propuesta de antología
Por Francisco José Peña

 


Paco Navarro, Acrílico sobre lienzo.

 

 

 

IGNACIO VÁQUEZ

 


Ignacio Vázquez es profesor de Literatura Española en Buenos Aires. Es un profundo conocedor de la literatura española del siglo XX y en sus conversaciones siempre da muestra de su gran apuesta por la literatura peninsular y por todo lo que se cierne sobre España. En la década de 1980 residió algún tiempo en Madrid, ciudad a la que siempre está dispuesto a volver pese a postergar un viaje tanto tiempo. Ha participado en innumerables recitales poéticos, así como en encuentros con otros escritores y eventos literarios que, a lo largo y ancho de Argentina, le han valido un importante hueco en las letras argentinas de hoy. Es celoso de su intimidad hasta el extremo de que todo lo que se conoce de él es en primera persona, rara vez por la Red.

 

 

ALÉGRATE, CUERPO

Alégrate, cuerpo: su nombre te despierta, su recuerdo te resucita. No excaves inútilmente=no analices. Que vuelva el deseo a llenar el ritmo de los días. Nombra al amor que te completa. El amor, como el agua, da con su propio curso. Sigue amando. Sigue llamando a cada cosa por su nombre.

 

Fluye el amor. Fluye la vida entre nosotros. Desnudos de ropa, sí, pero también desnudos de avaricia, de impuestos, de televisión, de peajes, de nostalgia, de historia, de burocracia. Desnudos del etcétera del mundo.

 

Vivo sin vivir en mí, pero no espero vida tan alta. Mi vida fluye. Y esa es su altura.

 

Bailar es aceptar que te abracen. Bailar es quitarse una coraza invisible. Bailar es quererte abrazar. Bailar es encontrarte.

 

 

 

               CUASICENTÓN

 

De pura honestidad y de azucena

Tus silbos amorosos-desengaños-
Claveles que royendo están los años

Con el número dos nace la pena.

Al tramontar el sol, mi desvarío

Por hábito del alma venturosa

Hechizo que más quiero, docta rosa

Con ansias temo y con dolor ansío.

Infinitos, monótonos, iguales:

Para escalar la cumbre de este día

Las tardes a las tardes son iguales.

Ilustre y hermosísima María,

Mi bien nacido de mis propios males

Dejará la memoria en donde ardía.

.

 

 

 

 

KARINA SACERDOTE (BUENOS AIRES, 1971)

 

Karina Sacerdote se dio a conocer en los años noventa en círculos literarios y, algunos años después, su poesía se expandió a través de Internet. Durante algunos años co-dirigió junto a Mariana Alonso la Revista Axolotl (www.axolotl.com.ar) en la que publicó poemas inéditos y algunos cuentos. Su carácter extrovertido la ha llevado a recitar en innumerables encuentros poéticos en Buenos Aires, en donde en la actualidad es un referente indiscutible de Bendita Erato, un círculo poético mensual al que fluyen poetas de todo el mundo en lengua española. En 2009 vio la luz su poemario Terapia intensiva, con un prólogo de Francisco José Peña Rodríguez. Además, su obra ha sido incorporada a varias antologías y ha sido objeto de estudio en la Revista de Crítica Literaria Latinoamericana de Estados Unidos.

 

 

NOSOTROS/ACTO PRIMERO

 

una margarita en el escenario

el resto de los pétalos y los ojos

en la calle no crecen las flores

no crecen las flores en el cielo

pero un tallo se espiga en el tablado

en estos huecos invidentes

en este evidente exceso de respiro

 

 

 

ELLOS/ACTO SEGUNDO

 

nacen y en breve cae el telón

y los actores que no actuaban

quedan en las ascuas

de una obra que nunca leyeron

de un personaje que nunca sintieron

de una escena que los mató

sin haber podido dudar siquiera

sin haber podido enfrentar al público

 

 

 

 

YO/ACTO TERCERO

 

canto y en breve cae el telón

y los que actuamos el papel que nos toca

quedamos al menos satisfechos

nos leímos cada escena

nos metimos en el personaje

morimos al final con el aplauso

y creemos fervientes que la duda fue ventaja

y que el público nos recordará

 

 

 

 

NOSOTROS/CUARTO ACTO

 

en este escenario descomunal

las obras se mezclan y los actores

nos vaciamos en la historia señalada

para los que compartimos protagónicos

los del reparto son reemplazables

pero nosotros somos inútiles

no sabemos para quiénes

somos del reparto

 

 


 De izqda. a dercha: Karina Sacerdote, Héctor Urruspuru, Rolando Revigliatti y Francisco José Peña.
Tras un recital de Rolando, Buenos Aires. abril 2009.

 

 

 

 

SEBASTIÁN G. BARRASA (BUENOS AIRES, 1974)

 

 

 


Nació el 7 de junio de 1974 en la ciudad de Buenos Aires. Lo bautizaron Sebastián Gabriel Barrasa; luego apareció el Zaiper, un sobrenombre. Le enseñaron a leer y a escribir a los 3 años y no mucho más tarde comenzó con sus primeras historias. Al principio en el aire, luego en las paredes y al final en el ordenador (el papel vino después). A los ocho años fue inscrito en el Instituto Vocacional de Arte, en donde estudió diferentes disciplinas artísticas. Desde entonces es artista. Desde 1991 se dedica a la docencia e hizo otras cosas hasta el siglo XXI, de las que prefiere no acordarse, y en el año 2000, tomó la indeclinable decisión de dedicarse a la literatura. Desde el 2004 coordina talleres literarios y derivados en: Centro Cultural Borges, Centro Cultural Ernesto Sábato/UBA, Facultad de Medicina/UBA, Espacio Liberarte, Bar Cultural “El Taller”, Librería Gandhi, Nothorious, espacio cultural Anónimos y también por Internet.

 

 


VENTANA CIRCULAR

 

Es bueno tener una ventana; en especial cuando mira hacia afuera.

Si no hay un muro delante, mejor.

Entonces, recostado en mi cama, puedo contemplar la noche.

Y cuando no hay luna llena, ni luna nada,

a la hora en que los edificios apagan su infesta inundación de reflectores,

distingo una estrella.

A su alrededor gira un pequeño planeta, como el nuestro.

En el planeta hay países con ciudades.

En una de aquellas hay un edificio, y en el edificio, un departamento que habita un alienígena alienado como yo.

En su cuarto, una cama. Desde ahí, recostado, mira su noche púrpura a través de una ventana circular, y entre todas las estrellas descubre una, que lo mira diferente a los demás.

 

 

 

ANALÍA PINTO (AVELLANEDA, BUENOS AIRES, 1974)

 

 

Analía Pinto (seudónimo Aixa Prados), nació en 1974 en Avellaneda, provincia de Buenos Aires. Desde muy joven sintió atracción por las letras, por la Literatura. Comenzó a escribir a los quince años y desde entonces ha ido siendo referente de las letras bonaerenses. Fue incluida en algunas antologías de poetas noveles y en 1997 accedió a la carrera de Profesorado y a la Licenciatura en Letras en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata. Actualmente edita un boletín virtual de aparición quincenal vía e-mail llamado LA GRANDA MILITO con contenidos de literatura, poesía y humor. Sus poemas se pueden encontrar en Delirios floridos (Buenos Aires, El Cacique, 1995), La caza del hombre (Buenos Aires, El Tornillo y la Zorra, 1995); Imágenes Terrestres (Buenos Aires, Alternativa, 1995) y Oro de poetas (Buenos Aires, Cáthedra, 1996), entre otros.

 

o morder lo que quedó de él
lo que nunca hubo sido
dentellar por fin la superficie tensa
lo terso lo áspero lo magro y lo espeso
lo que en mis dientes fuera siempre deseo
y nunca carne mordida hasta sangre
y sangre bebida hasta néctar griego
y néctar secretado en mi boca
y su boca recogiendo el sándalo
la mirra y el incienso de los sentidos
y todo él roído y asediado por mi lengua
y toda yo manjar opíparo dispuesto en su mesa
y que todo fuera desgarrar tejidos y tendones
aunar cartílago con cartílago
chupar los huesitos

morder hasta arrancar el sino del infinito

 

*

poner al fuego un corazón no sirve
en sus huecos morados se cocina su caldo
una sabrosa espesura de alubias y dolor
de los calderos el humo se eleva
las especias borbotean
todo se amalgama y finaliza
poner un corazón al fuego no sirve
las fibras de su pena se conservan intactas
sólo cambia su color

 
Paco Navarro, Acrílico sobre lienzo.


MARIANA ALONSO (SAN CARLOS DE BARILOCHE, RÍO NEGRO, 1976)

 

Mariana Alonso nació el 13 de septiembre de 1976 en San Carlos de Bariloche. De la mano de su madre aprendió a amar la música. Su padre le abrió la puerta al maravilloso mundo de los libros. Ávida lectora desde niña, ya había anunciado su vocación en primer grado. Pero la fiebre de escritora mostró sus primeros síntomas hacia el año 2004. Ha obtenido menciones en las categorías de cuento y poesía en concursos de Argentina, Uruguay y España; y ha sido publicada en diversos medios electrónicos y de papel. Estudia Edición en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, es profesora de literatura japonesa en los cursos de cultura de la Facultad de Ciencias Sociales; forma parte del staff directivo de Revista Axolotl y es miembro de La Abadía de Carfax, círculo de escritores de horror y fantasía, que acaba de publicar su segunda antología de cuentos.

 

 

HAIKUS DE LA SERIE ALAS

 

el copete encarna

en la llama encendida

de un cardenal

 

nidos de hornero

arquitectos del barro

en el ombú

 

alas inquietas

el colibrí volando

calla al silencio

 

vuelo de albatros

dagas de pluma cortan

vientos helados

 

Invade selvas

el triste eco nocturno

de una lechuza

 

lanzas de vértigo

los vencejos atrapan

aguas furiosas

 


BALADA PARA PIAZZOLLA

 

el aire susurra llantos de un fuelle

aire gris de pasaje empedrado

y en una garganta verde

entre cristal y asfalto

sirven de manto las flores borrachas

a un parque que es nido de ensueño

a las huellas eternas de un loco

cantor de baladas

 

---

 

El saxo de Coltrain

se escapa por los balcones

parpadeo

de un farol que agoniza

en la esquina

los tacos de Marlene

retumbando en las paredes

y el aroma de un cigarro

centelleo rojo

en la mano de una sombra

que vigila

camuflada

en su disfraz de callejón

 

 

 

JUANA ROGGERO (BUENOS AIRES, 1980)


Juana Roggero y Francisco José Peña.
Buenos Aires, abril de 2009

 

Juana Roggero nació en Buenos Aires el 11 de febrero de 1980. Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación y participa, desde 2003, de diferentes talleres literarios. Fue publicada por Color Pastel-Colección San Valentín (plaquetas de distribución gratuita y quincenal), El Interpretador (www.elinterpretador.net, número 30), No Retornable (www.no-retornable.com.ar, número mayo/junio 2007), Souvenir (antología de artes visuales y poesía de edición limitada Ramona 56), laplanatersuradelcolgar (antología independiente de poesía 2005), Liames de Cristal entre las Vestes (antología independiente de poesía 2006). Colaboró en la revista de poesía actual Plebella con poemas, reseñas y entrevistas.

 

En 2008 publicó su primer libro, Bipolaridad. Hoy es parte del grupo independiente de poesía Enjambre, junto a Mónica Rosenblum, María Alicia Gutiérrez, Teresa de Elizalde y Juana Peralta. En enero de 2010, Enjambre ganó un subsidio otorgado por el Fondo Metropolitano de la Cultura, las Artes y las Ciencias para su proyecto Voraz (grabación, presentación de un CD de 10 poemas de las autoras musicalizados). En marzo de 2010, participó de un Homenaje a las Víctimas de Cromañón, dentro del marco de un proyecto audiovisual sobre violaciones a los derechos humanos, realizado por la Escuela TEA Imagen: 

 http://www.youtube.com/user/jarodotty#p/search/0/hE4yAxn7tog

 

VUELTA DEL TRAYECTO

del deshielo
del desconocido
al trayecto
taciturno, obvios
vuelta a la lágrima profunda
vueltas a los sentidos, a las arañas, a los lampiños, a los estallidos
calesitas azules
viento.

 

 

 

En el final morir de luces, señora, morir de luces. Quiebra que te quiebra, te da el ahora, te da permiso para subir el volumen. Me dijeron que hace frío, y, te escucho,“compromiso”, te escucho. Digo “tremendas”, sueño ahora con mañana a la tarde cuando vuelva a no verme, cuando me llene de luces, de techos de carpas cosidas,

de puestos de verano de unas solas noches. ¡Olor! Olor Olor a quincho y parrilla, a guitarra deseada, a canciones dedicadas. Rueda que te gira y te gira, te vuelve oblicua y sedienta. Porque me dicen que es verano, de los calientes, como esos que tienen carnaval. Bombo, matraca, gritos. Fuego que también baila. Digo “alegría” de no verme, no me formo, usted no entiende mucho, señora. Morir en la mitad y reventar de luces.

 


Paco Navarro, Acrílico sobre lienzo.

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