En la poesÃa infantil la temática es algo a tener muy en cuenta a la hora de captar el interés del pequeño. Actualmente, el horizonte se va abriendo con nuevas y atrevidas propuestas, las cuales, no siempre son acertadas; pero tampoco vamos a negarles, al menos, la valentÃa de arriesgarse en la búsqueda de nuevas vÃas para atraer a los niños al fascinante mundo de las palabras.
Es curioso que, la mayorÃa de las veces, estas propuestas buscan la vÃa más complicada para lograr el éxito de sus publicaciones, cuando lo más sencillo serÃa preguntar directamente al público al que va dirigido cuáles son sus gustos.
Cierto que por sexos hay ciertas diferencias. Diferencias que aunque puedan parecer sexistas, u odiosos estereotipos, no por ello dejan de ser una realidad fácilmente demostrable si uno tiene la posibilidad de encontrarse con un nutrido grupo de alumnos y se interesa por averiguar lo que nos ocupa.
Si hiciésemos esto, verÃamos que las niñas suelen decantarse más por los poemas sobre princesas, la naturaleza, la amistad…; y los niños por la acción, el deporte y el terror. Luego por supuesto habrá temas en los que se mantendrá una cierta paridad.
Por suerte para nosotros, esas coincidencias entre sexos pueden ser de una gran ayuda a la hora de escoger un poema.
El máximo exponente de esa paridad es el humor. A todos, y aquà no hay excepciones, les gusta soltar una carcajada de vez en cuando, y el uso de lo cotidiano suele ser lo más sencillo para lograrlo. Quizás, más que cotidiano, sea más correcto decir: situaciones que han vivido. Un poema en el que puedan ver reflejado algo que les ha ocurrido a ellos. Como en el siguiente poema en el que se habla del mal tiempo que ha hecho este curso.
Hoy otra vez no he salido al recreo. ¡Cuarto dÃa seguido, es que no me lo creo! ¿Cuánto va a durar este tiempo de caca? Para mi estar en clase es una auténtica lata. El lunes nos hizo un tiempo endiablado, el martes, en cambio, es que habÃa nevado. Ayer parecÃa que usaban mangueras y el granizo de hoy es que ha sido la pera. Esta está siendo una semana horrorosa, por lo que al hombre del tiempo le pido una cosa: «Que mañana haga sol y también calorcito pues necesito jugar en el patio un poquito».
Ignacio RodrÃguez DÃaz
En este poema se ha usado el sentido del humor, y un poco de «canción protesta», para dar a conocer algo que les afecta y preocupa directamente. En esta ocasión ha sido el tiempo. Ese tiempo que a veces puede ser tan «injusto» y no les deja salir al patio en toda la semana.
A los niños les afecta mucho su propia situación personal. Por eso la poesÃa puede ser una manera perfecta de rebelarse o de levantar la voz ante algo que les parece injusto o con lo que están en desacuerdo. Actualmente en narrativa está teniendo un éxito devastador un libro muy poco recomendable (El Diario de Greg). Y precisamente por esta misma razón, porque denuncia cosas que les pasa a los chavales en el colegio y que al parecer les traen sin cuidado a los adultos. Por supuesto no recomiendo a nadie comprar este libro, pero sà que lo tengan en cuenta a la hora de ir a una librerÃa. Porque en el fondo, los niños llevan una incipiente rebeldÃa que aflorará «salvajemente» en la adolescencia.
Por eso los temas que pueden ser tomados como personales y en los que pueden quejarse de algo que les afecta directamente les llamarán más la atención. Si nos encontramos ante un poema como…
Es la princesa tan bella que verla casi hace daño, pero tiene un gran problema: es que no puede ir al baño. Por mucho que ella lo intente no logra que pueda salir eso que tanto la oprime y no la permite vivir. Ha probado toda clase de remedios y brebajes, y ninguno ha conseguido que lo que ha de bajar baje. El rey ya muy preocupado dice que cubrirá de oro a quien sea capaz de hacer que ella use el inodoro. Más no encuentran solución a tan enorme problema, ni siquiera los más sabios pueden quitarle su pena. En esto llega a palacio un frutero del lugar, dice que donde otros fallan el conseguirá triunfar. Todos se burlan y rÃen aunque eso a él no le importa porque sabe que con fruta la dolencia será corta. La princesa diligente hace lo recomendado, toma tres frutas al dÃa y, al segundo, ella ha sanado ¡Madre mÃa1, la alegrÃa corre a lo largo del reino. ¡La princesa se ha curado su vida no es ya un infierno! El rey cumple su palabra y vuelve rico al buen frutero, haciéndole, quizás el más, famoso del mundo entero. |
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Poema: Ignacio RodrÃguez. Ilustración: Ignacio RodrÃguez y Antonio Cordero |
Observaremos que llama más esa atención a las niñas que a los niños, aunque haya alguno que pueda ser también estreñido.
¿Por qué?
Pues porque los más pequeños empatizan rápidamente con el personaje de una historia (algo mucho más frecuente en el sexo femenino, ya que en el masculino suele ser más frÃo ante las dolencias ajenas). Como decÃa, los niños necesitan poder identificarse con el protagonista de la historia. Y aunque todos hemos tenido problemas alguna vez para ir a al baño, este poema es más apreciado entre las niñas. Es fácilmente comprensible entender que sea asÃ. Entender que a un niño le cueste mucho, pero realmente mucho, ponerse en la piel de una princesa. Quizás cambiando el sexo del protagonista la cosa mejore, pero la temática no es tampoco la más adecuada si se pretende llamar la atención de un niño.
El niño y la niña buscan patrones de conducta, y dependiendo de su sexo tomará unos y se olvidará de otros. En el mundo infantil es tan importante el fondo como la forma. En este poema los niños pueden estar de acuerdo con el fondo, pero la forma de protestar no es la que ellos elegirÃan como primera opción; seguramente un valiente cazador de dragones con problemas de tránsito intestinal les convencerÃa más. TodavÃa no son lo suficientemente maduros como para comprender que la princesa es, en este caso, menos importante que su sufrida dolencia.
Esto me trae a la memoria como una vez un niño me dijo que lo que realmente le gusta de un poema (también se puede trasladar al ámbito de la narrativa) es que por la noche, en esos pocos minutos que está despierto antes de que le venza el sueño, le gusta soñar despierto que él es el protagonista de lo que acaba de leer. Se ve siendo un caballero, un superhéroe… Le gusta vivir en la seguridad de su cama una aventura en la que él mismo decide cómo ha de empezar y cómo ha de terminar. En el fondo lo que buscan son propuestas con las que poder soñar, tanto por el dÃa como por la noche. Están faltos de sueños que vivir por ellos mismos.
Claro que por esa misma razón tendremos que tener cuidado con los poemas que escogemos. Hay que esforzarse porque sean adecuados por edades y, a ser posibles, educativos. Por eso con los de miedo hay que poner especial atención. No es una gran idea recitarles antes de irse a dormir un poema como el siguiente si queremos que no nos despierte a media noche y amanezcamos con el cuello dislocado por haber dormido medio doblados a los pies de su cama. Seguro que a lo largo del dÃa hay una ocasión mejor para leerlo.
En mi pueblo siempre dicen que debes ser obediente, o si no el hombre del saco hará de ti su sirviente. Suele venir por las noches sin hacer el menor ruido, para cuando te das cuenta en su saco te ha metido. Una vez te haya encerrado en su oscura y frÃa cueva, tendrás que limpiarlo todo hasta el dÃa en que te mueras. Y más vale no te oiga tan siquiera rechistar, porque entonces con su vara muchas veces te ha de dar. Las lágrimas no lograrán ablandarle el corazón. Tus lloros le suenan a él igual que una dulce canción. Asà que si vas a ser malo piénsatelo mejor ,
no sea que el hombre del saco te haga pagar el error . |

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Poema e ilustración: Ignacio RodrÃguez
Los miedos infantiles deben ser tenidos en cuenta por el bien de nuestra salud, si queremos dormir de un tirón por las noches y no ser desvelados a eso de las tres de la madrugada con gritos de pánico. Conozco el caso de un niño que se despertaba con frecuencia por las noches entre sollozos porque una lechuga gigante (con la misma cara que la que le hacÃan comer en el colegio) le perseguÃa por el pasillo de casa hasta su habitación. Si cerramos los ojos y nos imaginamos la escena comprobaremos que es realmente terrorÃfica.
Pero no por ello debemos desterrar de nuestras estanterÃas las historias de miedo. También tienen un lado positivo. El lado positivo del miedo es que podemos ayudarnos de él para transmitir una enseñanza que les libre de algún posible peligro, que es por lo que realmente se han contado a lo largo del tiempo este tipo de historias. Para que ese miedo les mantuviera en guardia. Por supuesto que no queremos hacer que sean miedosos, pero sà que conozcan los peligros que pueden surgir diariamente. Eso les hará madurar. Hacerles saber que el verdadero valor no es desconocer lo que significa el miedo sino más bien poder superar ese miedo. En la literatura clásica se han ayudado de él casi constantemente. En numerosos cuentos clásicos existe algún personaje que representa esos miedos y esos peligros que pueblan el mundo infantil. Por supuesto no tienen porqué ser historias en las que predomine el terror. Por ejemplo, Caperucita debe estar en guardia a los posibles lobos que pueblan el mundo; Pinocho, a las malas influencias, mucho más peligrosas que las mentiras; y asà podrÃamos seguir.
En el siguiente poema sà se utiliza el miedo para enseñar lo importante que es hacer caso a mamá y a papá cuando dicen que no acepten nada de un extraño.
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Es la bruja más malvada que jamás haya existido. Da a los niños golosinas para dejarlos dormidos.
Los encierra en una jaula como si fuesen corderos; no quiere que se le escapen antes de ir al puchero.
Pero primero los ceba, los quiere bien rellenitos. Sabe que los más tiernos suelen ser los más gorditos.
Yo no suelo dar consejos pero hoy lo voy a hacer: «Sólo coge golosinas de quien puedas conocer».
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Poema: Ignacio RodrÃguez. Ilustración: Ignacio RodrÃguez y Antonio Cordero.
En este poema nos hemos ayudado de un cuento clásico, el de Hansel y Gretel, para advertir de un peligro que los mayores nos hartamos de repetir a nuestros hijos, alumnos, sobrinos, etc.
Como hemos podido ver, la temática es extensa y complicada. Y como es tan complicado acertar, pues el gusto no es una ciencia exacta, lo más recomendable es terminar diciendo lo que al principio ya dijimos; que lo mejor es preguntar al niño o niña en cuestión, porque si preguntando se llega a Roma, a un buen poema… está chupado.
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