Temo que no nos libramos de Dios, porque creemos todavía en la gramática - Friedrich Nietzsche



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José Jiménez Lozano
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FUENTE: http://canales.nortecastilla.es/jimenez_lozano/

 

  


Entrevista

Reseña bio-bibliográfica
El mundo en un poema. Algunas impresiones en torno a la escritura.

Poemas de José Jiménez Lozano.

 

 

 

 


Entrevista

por Blanca Ãlvarez de Toledo

 

 

Sorprende la intensidad con que Jiménez Lozano ha cultivado todo tipo de géneros, desde la narrativa y la poesía, hasta el ensayo, los diarios y los artículos periodísticos. Esta rica trayectoria literaria es el resultado de una peculiar manera de mirar el mundo. Sus poemas nacen así de un encuentro con la realidad, del redescubrimiento de la naturaleza y del hombre, de esa alma que se esconde en todas las cosas, y que sólo puede percibirse «por la puerta de atrás», o «a la luz de una candela», o como «un fulgor tan breve». Y por eso sus poemas encierran el mundo y expresan de un modo lúcido la miseria y la grandeza de la existencialidad humana.

 

¿Por qué la poesía? Como usted ha señalado, haciendo referencia a las diferencias entre literatura y ensayo, si en el ensayo quien escribe es quien manda, la poesía o narración simplemente se las encuentra uno. ¿Podría explicarnos en qué consiste esa actitud de encuentro que el autor experimenta cuando escribe literatura?

 

Lo que pretendo decir es que el ensayo es una operación puramente especulativa, que puede utilizar una cierta retórica y entonces se podría hablar de literatura formalmente, pero creo que no en sentido pleno, porque la narración y la poesía no son pura especulación, una pura operación intelectual, sino que se echa mano de un lenguaje y una visión que podríamos llamar metafórica, un cierto lirismo que implica sentimiento, etc. La existencialidad humana sólo puede expresarse en una narración o en un poema. De modo que en el escritor está mirar con los ojos con los que puede comprender.


Las diferencias entre el ensayo y la literatura parecen claras, pero ¿y las de la narrativa y la poesía? ¿Qué dicen sus poemas que no digan sus narraciones?

 

Narrativa y poesía son literatura, obviamente; y escribir según uno u otro modo de expresión literaria no depende del escritor, sino de lo que se pretende decir: si hago un discurso o análisis de ideas escribiré un ensayo; si trato de contar algo tendré que echar mano de la narración, y si veo una especie de fulgor o me parece como vista por primera vez la realidad trataré de decirlo en un poema, y hay visiones, aprensiones o experiencias que sólo pueden expresarse en un poema.

 

Un pequeño poema puede encerrar el mundo, ninguna otra expresión literaria puede hacer esto. Quizás sólo el cuento.

 

Esa actitud de encuentro convierte su poética en lo que los estudiosos de la literatura han llamado una “poética de la alteridadâ€, en la que lo importante no es el yo, sino el ser fiel a lo que uno ha visto o se le ha presentado. Pero da la sensación de que en sus poesías no es tanto una historia la que se le presenta, sino una intuición, una impresión, el testimonio de algo verdadero... ¿Podría decirnos cómo y de dónde nacen sus poemas? ¿A qué busca ser fiel cuando los escribe?

 

Thomas S. Eliot le dijo en una ocasión a Yorgos Sèferis que cada vez resulta más difícil hacer poesía porque se tiene la conciencia de que se está haciendo poesía, y esto mismo es probable que pueda ocurrir con todo lo demás. El escritor escribe como puede -porque lógicamente pensamos y escribimos no lo que queremos sino lo que podemos-,  y luego ya se verá; esto es todo. No es cuestión de planning y especialidades. Se puede tener habilidad para hacer versos bien medidos y musicales, pero esto no quiere decir que haya en ellos ni un átomo de poesía; y esto ocurre con todo lo demás.    

 

El proceso poético no es racionalizable, y como dice Shelley «un hombre  no puede decir: “Me voy a poner a escribir poesíaâ€. Ni siquiera el más grande de los poetas podría decirlo; pues la mente cuando crea es como una pieza de carbón a punto de extinguirse… Y cuando la composición se inicia, la inspiración ya va en declive, y la más gloriosa poesía que jamás se haya comunicado al mundo quizá sea tan sólo una tenue sombra de las concepciones que en un principio tuvo el poeta». Me lo hicieron aprender de memoria muy pronto, porque eso también pasa con el narrador. Así que se hace lo que se puede. Uno escribe lo que ve y oye o se le ha concedido ver y oír, y no hay más cuestiones.


Resulta frecuente –y más hoy en día- la poesía como actitud de introspección e indagación subjetiva, sin vínculos con lo real. ¿Dónde está el equilibrio entre la pura objetividad y el relativismo? ¿Puede hablarse de una verdad en sus poemas? ¿Qué es lo que intenta descubrir la poesía de la realidad?

 

De mis poemas ni hablo. ¡Ojalá lo sean, y sobra! Porque, como decía Robert Frost, la primera condición de un poema es que exista, pero desde luego no se me ocurriría nunca hacer introspecciones en el propio yo. Después del señor Freud «et alii» esto ya está hecho y los propios cabildeos no conducen a nada, creo yo.

 

¿Cuándo cree que ha escrito un buen poema que merezca la pena publicar? ¿Qué piensa que caracteriza a un buen poema? ¿Cuál es el poso que debería dejar en el lector?

 

Ni siquiera trato de escribir un buen poema, sino de que el poema exista, y luego que no sea deshonroso; pero eso ya no lo juzgo yo. Lo pregunto.

 

¿Cuál cree que es el principal riesgo para un poeta?

 

No lo sé. Supongo que creerse que es poeta y que, por lo tanto, lo que produce es poesía.

 

 

Magdalen of the night light detail. Georges de la Tour
FUENTE:
http://photobucket.com/

 

 

Como usted dice, el narrador tiene que velar para que las palabras nombren la realidad, y no estorben ni pretendan decir más de lo que ya dicen. ¿Es así también en el caso de la poesía?

 

Desde luego.

 

En sus narraciones deja hablar a los personajes. ¿Qué ocurre en sus poemas? ¿De quién es la voz en estos casos?

 

Creo que en la gran poesía, quienquiera que sea la voz que hable, es la voz de todos como el balido de la cabra en el poema de Saba es la queja de todos los que sufren.

 

Narración, poesía, ensayo... ¿De qué piensa que está más necesitado el mundo contemporáneo?

 

Me da la impresión que este mundo nuestro no necesita nada. Se basta y se sobra a sí mismo.

 

Como usted ha dicho en repetidas ocasiones, mientras siga habiendo hombres sobre la tierra, seguirá habiendo historias que contar. ¿Seguirá habiendo también poesía?

 

Por primera vez en la historia, y mediante la ingeniería genética, es posible hacer del hombre un ser viviente que quizás no tenga que ver nada con lo que venimos llamando un hombre. Pero, salvo si este sueño mefistofélico se cumple, habrá narración y habrá poesía porque habrá hombres.

 

¿Por qué cree que se hace difícil hoy leer poesía?

 

No veo que haya ninguna dificultad en leer poesía o cualquiera otra cosa. Y otra cosa es que no se necesite leer, ni se quiera leer, y sobre y hasta moleste una cultura de treinta siglos. Hasta aquí ha llegado el nivel de la barbarie.

 

 


St. Joseph, 1642. Georges de la Tour
FUENTE: http://en.wikipedia.org

 


En esta sociedad que nos bombardea con información a todas horas, ¿qué se requiere para leer un poema haciendo experiencia de su lectura?

 

En primer lugar, lo que hay que decir es que sin información puede vivirse perfectamente. La información que necesitaríamos no nos la da nadie, como es lógico. Así que, gracias; la otra información no la necesito.

 

 

 

 

 

 


Reseña bio-bibliográfica

 

José Jiménez Lozano nació en Langa (Ãvila) en 1930. Se licenció en Derecho y Periodismo por las Universidades de Valladolid y Madrid. En 1958 empezó a trabajar como periodista en el periódico El Norte de Castilla, que dirigió desde 1992 a 1995, año de su jubilación. Su primera novela –Historia de un otoño- apareció en 1971. Desde entonces ha publicado veintiuna novelas más, ocho libros de poesía, varias recopilaciones de cuentos, cinco diarios, bastantes ensayos y cientos de artículos. Ha sido galardonado con numerosos premios, entre los que destacan el Premio Nacional de las Letras (1992) y el prestigioso Premio Cervantes (2002).

 

 

 

Novelas

 

– (1971): Historia de un otoño. Barcelona: Destino.

– (1972): El sambenito. Barcelona: Destino.

– (1973): La salamandra. Barcelona: Destino.

– (1982): Duelo en la Casa Grande. Barcelona: Anthropos.

– (1985): Parábolas y circunloquios de Rabí Isaac Ben Yehuda (1325-1402). Barcelona: Anthropos.

– (1989): Sara de Ur. Barcelona: Anthropos.

– (1992): El mudejarillo. Barcelona: Anthropos.

– (1993): Relación topográfica. Barcelona: Anthropos.

– (1993): La boda de Ãngela. Barcelona: Seix Barral.

– (1995): Teorema de Pitágoras. Barcelona: Seix Barral.

– (1996): Las sandalias de plata. Barcelona: Seix Barral.

– (1997): Los compañeros. Barcelona: Seix Barral.

– (1998): Ronda de noche. Barcelona: Seix Barral.

– (1999): Las señoras. Barcelona: Seix Barral.

– (1999): Maestro Huidobro. Barcelona: Anthropos.

– (2000): Un hombre en la raya. Barcelona: Seix Barral.

– (2001): Los lobeznos. Barcelona: Seix Barral.

– (2002): El viaje de Jonás. Barcelona: Ediciones del Bronce.

– (2004): Carta de Tesa. Barcelona: Seix Barral.

– (2005): Las gallinas del licenciado. Barcelona: Seix Barral.

– (2007): Libro de visitantes. Madrid: Ediciones Encuentro.

– (2008): Agua de noria. Barcelona: RBA.

 

 

Cuentos

 

– (1976): El santo de mayo. Barcelona: Destino.

– (1988): El grano de maíz rojo. Barcelona: Anthropos.

– (1991): Los grandes relatos. Barcelona: Anthropos.

– (1993): El cogedor de acianos. Barcelona: Anthropos.

– (1996): Un dedo en los labios. Madrid: Espasa Calpe.

– (2006): El ajuar de mamá. Palencia: Cálamo.

– (2007): La piel de los tomates. Madrid: Ediciones Encuentro.

Cuento para niños

– (1995): Tom, ojos azules. Valladolid: Diputación Provincial.

Antologías de cuentos

– (1993): Objetos perdidos. Valladolid: Ãmbito. Selección de Francisco Javier Higuero.

– (2002): Yo vi una vez a Ãcaro. Valladolid: Castilla Ediciones. Selección de José Luis Puerto.

– (2005): Antología de cuentos. Madrid: Cátedra. Edición de Amparo Medina Bocos.

 

 

Poesía

 

– (1992): Tantas devastaciones. Valladolid: Fundación «Jorge Guillén».

– (1995): Un fulgor tan breve. Madrid: Hiperión.

– (1996): El tiempo de Eurídice. Valladolid: Fundación «Jorge Guillén».

– (2000): Pájaros. Madrid: Huerga y Fierro.

– (2002): Elegías menores. Valencia: Pre-textos.

– (2003): Seis poemas de un día, pliego poético editado con motivo de la entrega del Premio Cervantes. Universidad de Alcalá: Festival de la Palabra.

– (2005): Elogios y celebraciones. Valencia: Pre-textos.

- (2008): Anunciaciones. Velliza (Valladolid): El gato gris, (Edición especial).

 

Diarios

 

– (1986): Los tres cuadernos rojos. Valladolid: Ãmbito.

– (1992): Segundo abecedario. Barcelona: Anthropos.

– (1996): La luz de una candela. Barcelona: Anthropos.

– (2003): Los cuadernos de letra pequeña. Valencia: Pre-textos.

– (2006): Advenimientos. Valencia: Pre-textos.

 

                                                                      

 

Ensayos

           

– (1966): Meditación española sobre la libertad religiosa. Barcelona: Destino.

– (1973): Juan XXIII. Barcelona: Destino. (Editado también en Salvat, 1985).

– (1978): Los cementerios civiles y la heterodoxia española. Madrid: Taurus. (Reeditado en Barcelona: Seix Barral, 2008).

– (1982): Sobre judíos, moriscos y conversos. Valladolid: Ãmbito. (2ª ed.corr. y aum., 1989)

– (1984): Guía espiritual de Castilla. Valladolid: Ãmbito.

– (1988): Ãvila. Barcelona: Destino.

– (1988): Los ojos del icono. Valladolid: Caja de Ahorros de Salamanca.

– (1998): Una estancia holandesa, conversación con Gurutze Galparsoro. Barcelona: Anthropos.

– (1990): Estampas y memorias. Madrid: Incafo.

– (2000): Retratos y naturalezas muertas. Madrid: Trotta.

– (2001): Fray Luis de León. Barcelona: Ediciones Omega.

– (2003): El narrador y sus historias. Madrid: Publicaciones de la Residencia de Estudiantes.

 

 

Recopilaciones de artículos periodísticos

 

– (1973): La ronquera de Fray Luis y otras inquisiciones. Barcelona: Destino.

– (1977): Retratos y soledades. Madrid: Ediciones Paulinas.

– (2002): Ni venta ni alquilaje. Madrid: Huerga y Fierro.

 

 

 

 

 

 


El mundo en un poema. Algunas impresiones en torno a la escritura

 

 

«Lo que Robert Frost dice sobre el poema vale también para la narración y para la pintura, para toda expresión artística. “Un poemaâ€, escribe, “puede ser trabajado una vez que ha venido, pero no puede obligárselo a existir. Su realidad más preciada seguirá siendo la de haberse desarrollado a sí mismo, arrastrando consigo al poeta. Leedlo cientos de veces, conservará para siempre su forma. Así como el metal conserva su fragancia. Jamás podrá perder su sentido de un significado que una vez se desdobló por sorpresa, al pasarâ€. Es decir, que el poema debe existir como perteneciendo al orden natural, como el lirio silvestre. Deleite y sabiduría constituyen el poema, dice también Frost, pero eso también ocurre con todo lo demás. Así que lo primero es que el poema o la narración existan; si se fabrican, pueden llegar a ser muy interesantes, pero no hay nada que los haga existir […]»

 

(de Advenimientos, Valencia: Pre-textos, 2006)

 

 

 

 

«La enseñanza antigua daba gran importancia a la poesía porque aportaba el conocimiento necesario, a través del fulgor de la belleza, sobre la realidad del mundo y la frágil y perversa consistencia de la condición humana; porque, de otro modo, como decía Emerson, la mayoría de los hombres sólo se percatará de ello un cuarto de hora antes de morirse. Pero los ojos de los bueyes, el vuelo de una garza, el lamento de una grulla, la choza y la cabaña en medio de la desolación misma de un paisaje, o del ánima de los hombres, dicen la verdad, y la poesía la descubre.»

 

(de Advenimientos, Valencia: Pre-textos, 2006)

 

 

 

«La Stein dijo un día a una estudiante: “Poesía perfecta es –creo yo- como perfecta sabiduría y santidad, simplicidad y transparenciaâ€.

No es mala –ni fácil– preceptiva literaria.»

 

(de Segundo abecedario, Barcelona: Anthropos, 1992)

 

 

 

«La larga paciencia que precisa la escritura, y el don que se te hace cuando por fin se puede escribir están expresados estupendamente en Kafka: “No es preciso que salgas de tu casa. Sigue sentado a tu mesa y escucha. No escuches siquiera, sólo espera. Ni siquiera esperes, quédate absolutamente silencioso y solo, el mundo vendrá a ofrecérsete a ti para que le desenmascares: extasiado ante ti, se retorceráâ€.

 

No sé, quizás sólo se trate de que en medio de esa soledad y ese silencio haya un relámpago, que aparezca un rostro, que oigas claro lo que en mucho tiempo sólo has oído en un susurro ininteligible.»

 

(de Segundo abecedario, Barcelona: Anthropos, 1992) 

 

 

 

«La belleza de esta mañana helada, silenciosa. La escarcha es tan abundante que cruje bajo el calzado, como la nieve. Pero quizás la belleza suprema del paisaje y de la naturaleza toda se revela “cuando nadie lo ve, absolutamente nadieâ€, como dice Simone Weil.

“Cuando yo estoy en algún sitio –añade- mancho el silencio del cielo y de la tierra con mi respiración y el latido de mi corazónâ€. Y, ciertamente, cuando la belleza es tan silenciosa, tan frágil, uno tiene la sensación de ser un intruso.»

 

(de Segundo abecedario, Barcelona: Anthropos, 1992)

 

 

 

 

 


Poemas de José Jiménez Lozano

 

 

 

MAÑANITA DE ABRIL

 

“Mañanitas de abril

son buenas de dormirâ€,

se decía antes.

Pero es que no había prisa,

había una vida eterna por delante.

 

(Inédito)

 

 

 

 

 

ASTROS

 

¡Míralos bien!

También se alzarán sobre tu tumba

y, aunque todos te olviden,

Ellos recordarán tus ojos de tantas

   noches contemplándolos.

Es imposible que esta celeste rueda

gire eternamente sin memoria.

 

 

 

 

 

 

QOHÉLET

 

Sorprendí a Qohélet en el paso de peatones.

¡Cuidado, amigo! dije.

No todo es niebla y humo, hay coches.

Pero miraba a una muchacha.

Y no debió de oírme.

 

(de Elogios y celebraciones, Valencia: Pre-textos, 2005)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

OTO

 

Cuando vuelves a casa como Ulises,

sólo sabes que no te has vendido,

si Oto, el perro, te saluda, contento.

Le has tenido en vilo. También Argos

temió a veces que Ulises traicionara,

creyó que nunca volvería del mundo.

 

(de Elogios y celebraciones, Valencia: Pre-textos, 2005)

 

 

 

LEÓNIDAS

El poeta Leónidas,
pobre de solemnidad solemne,
aconsejaba a los ratones abandonar su cabaña,
en la que nada encontrarían:
ni papel con sus versos.
Pero luego se los recitaba por la noche el poeta
—versos sobre suculentos banquetes en palacio
con pastel de queso como postre—,
y los ratones se mostraban inquietos.
Él les decía: Si no os quitan el hambre,
es que no son versos excelentes,
falta algún acento, sobra un adjetivo
.
Y corregía. 

(de Elegías menores, Valencia: Pre-textos, 2002)

 

 

 

 

 

  

LA AURORA

 

Mira cuán delicada es la aurora;

aunque se trate de un día aciago,

te lo entrega con sus rosados dedos,

para no herirte de antemano.

 

(de Elegías menores, Valencia: Pre-textos, 2002)

 

 

DÃAS DE NIEVE

 

Los días de nieve son tranquilos,

avanzan en silencio. Extendido

está el blancor para unos cuantos

pobres, apresurados, gorrioncillos;

quizás algún ladrido

se oye a lo lejos. Ni más nada,

ni más nadie; pero,

si hubiera un caminante, sus pasos

hollarían el mundo.

 

(de Elegías menores, Valencia: Pre-textos, 2002)

 

 

 

 

 

NEVADA

 

El pañizuelo blanco resistía

su comparación con el ampo de la nieve,

pero el ánima

siempre da en más oscuro, o en rojo,

incluso recién lavada.

Es cosa de hombre.

 

(de Elegías menores, Valencia: Pre-textos, 2002)

 

 

 

 

 

 

 ZARZA 

Una zarza con escaramujos rojos

te parece una llama.

¿Te llamarán como a Moisés desde lo Alto?

Tiemblas.

 

(de Elegías menores, Valencia: Pre-textos, 2002)

 

 

 

 

 

 

 

LUNA

 

La luna es roja hoy,

como tu ánima.

Mas ella es un espejo,

tu ánima una hoguera.

Cuando avance la noche,

se tornará de plata ella,

tu alma estará pálida.

Amor os rige a ambos.

 

(de Elegías menores, Valencia: Pre-textos, 2002)

 

 

 

 

 

 

SANTIDAD

 

Considera la santidad del pensamiento

y la palabra.

Al enunciarlos o escribirlos,

rodéalos de silencio, y tu yo no los toque.

Ni los adjetivos.

 

(de Elegías menores, Valencia: Pre-textos, 2002)

 

 

 

 

 

 

 

LA SOMBRA DE UN LIBRO

 

Enciende la candela, y mira

cuán extensa es la sombra

de este pequeño libro.

La llama te revela

lo que no está ahí escrito,

la parte del silencio.

Este adentro

sólo lo muestran las candelas.

 

(de Elegías menores, Valencia: Pre-textos, 2002).

 

 

 

 

 

 

 

ASCESIS

 

El viejo anacoreta

tenía sólo un cántaro

como única posesión en este mundo;

quebrose éste un día, y el anacoreta

lloró.

El manantial le dijo:

¡Por fin sabrás lo que es el agua

al tener que beberla en el cuenco de tus manos!

Y temió el anacoreta entonces

que sus manos le fueran amputadas, porque

tendría que beber de bruces, y el agua,

un maestro de ascética,

concluiría por exigírselo. Sus ojos

relucían como una espada, a veces.

 

(de Elegías menores, Valencia: Pre-textos, 2002).

 

 

 

 

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