 FUENTE: http://canales.nortecastilla.es/jimenez_lozano/
Entrevista Reseña bio-bibliográfica El mundo en un poema. Algunas impresiones en torno a la escritura.
Poemas de José Jiménez Lozano.
Entrevista por Blanca Ãlvarez de Toledo
Sorprende la intensidad con que Jiménez Lozano ha cultivado todo tipo de géneros, desde la narrativa y la poesÃa, hasta el ensayo, los diarios y los artÃculos periodÃsticos. Esta rica trayectoria literaria es el resultado de una peculiar manera de mirar el mundo. Sus poemas nacen asà de un encuentro con la realidad, del redescubrimiento de la naturaleza y del hombre, de esa alma que se esconde en todas las cosas, y que sólo puede percibirse «por la puerta de atrás», o «a la luz de una candela», o como «un fulgor tan breve». Y por eso sus poemas encierran el mundo y expresan de un modo lúcido la miseria y la grandeza de la existencialidad humana.
¿Por qué la poesÃa? Como usted ha señalado, haciendo referencia a las diferencias entre literatura y ensayo, si en el ensayo quien escribe es quien manda, la poesÃa o narración simplemente se las encuentra uno. ¿PodrÃa explicarnos en qué consiste esa actitud de encuentro que el autor experimenta cuando escribe literatura?
Lo que pretendo decir es que el ensayo es una operación puramente especulativa, que puede utilizar una cierta retórica y entonces se podrÃa hablar de literatura formalmente, pero creo que no en sentido pleno, porque la narración y la poesÃa no son pura especulación, una pura operación intelectual, sino que se echa mano de un lenguaje y una visión que podrÃamos llamar metafórica, un cierto lirismo que implica sentimiento, etc. La existencialidad humana sólo puede expresarse en una narración o en un poema. De modo que en el escritor está mirar con los ojos con los que puede comprender.
Las diferencias entre el ensayo y la literatura parecen claras, pero ¿y las de la narrativa y la poesÃa? ¿Qué dicen sus poemas que no digan sus narraciones?
Narrativa y poesÃa son literatura, obviamente; y escribir según uno u otro modo de expresión literaria no depende del escritor, sino de lo que se pretende decir: si hago un discurso o análisis de ideas escribiré un ensayo; si trato de contar algo tendré que echar mano de la narración, y si veo una especie de fulgor o me parece como vista por primera vez la realidad trataré de decirlo en un poema, y hay visiones, aprensiones o experiencias que sólo pueden expresarse en un poema.
Un pequeño poema puede encerrar el mundo, ninguna otra expresión literaria puede hacer esto. Quizás sólo el cuento.
Esa actitud de encuentro convierte su poética en lo que los estudiosos de la literatura han llamado una “poética de la alteridadâ€, en la que lo importante no es el yo, sino el ser fiel a lo que uno ha visto o se le ha presentado. Pero da la sensación de que en sus poesÃas no es tanto una historia la que se le presenta, sino una intuición, una impresión, el testimonio de algo verdadero... ¿PodrÃa decirnos cómo y de dónde nacen sus poemas? ¿A qué busca ser fiel cuando los escribe?
Thomas S. Eliot le dijo en una ocasión a Yorgos Sèferis que cada vez resulta más difÃcil hacer poesÃa porque se tiene la conciencia de que se está haciendo poesÃa, y esto mismo es probable que pueda ocurrir con todo lo demás. El escritor escribe como puede -porque lógicamente pensamos y escribimos no lo que queremos sino lo que podemos-, y luego ya se verá; esto es todo. No es cuestión de planning y especialidades. Se puede tener habilidad para hacer versos bien medidos y musicales, pero esto no quiere decir que haya en ellos ni un átomo de poesÃa; y esto ocurre con todo lo demás.
El proceso poético no es racionalizable, y como dice Shelley «un hombre no puede decir: “Me voy a poner a escribir poesÃaâ€. Ni siquiera el más grande de los poetas podrÃa decirlo; pues la mente cuando crea es como una pieza de carbón a punto de extinguirse… Y cuando la composición se inicia, la inspiración ya va en declive, y la más gloriosa poesÃa que jamás se haya comunicado al mundo quizá sea tan sólo una tenue sombra de las concepciones que en un principio tuvo el poeta». Me lo hicieron aprender de memoria muy pronto, porque eso también pasa con el narrador. Asà que se hace lo que se puede. Uno escribe lo que ve y oye o se le ha concedido ver y oÃr, y no hay más cuestiones.
Resulta frecuente –y más hoy en dÃa- la poesÃa como actitud de introspección e indagación subjetiva, sin vÃnculos con lo real. ¿Dónde está el equilibrio entre la pura objetividad y el relativismo? ¿Puede hablarse de una verdad en sus poemas? ¿Qué es lo que intenta descubrir la poesÃa de la realidad?
De mis poemas ni hablo. ¡Ojalá lo sean, y sobra! Porque, como decÃa Robert Frost, la primera condición de un poema es que exista, pero desde luego no se me ocurrirÃa nunca hacer introspecciones en el propio yo. Después del señor Freud «et alii» esto ya está hecho y los propios cabildeos no conducen a nada, creo yo.
¿Cuándo cree que ha escrito un buen poema que merezca la pena publicar? ¿Qué piensa que caracteriza a un buen poema? ¿Cuál es el poso que deberÃa dejar en el lector?
Ni siquiera trato de escribir un buen poema, sino de que el poema exista, y luego que no sea deshonroso; pero eso ya no lo juzgo yo. Lo pregunto.
¿Cuál cree que es el principal riesgo para un poeta?
No lo sé. Supongo que creerse que es poeta y que, por lo tanto, lo que produce es poesÃa.

Magdalen of the night light detail. Georges de la Tour FUENTE: http://photobucket.com/
Como usted dice, el narrador tiene que velar para que las palabras nombren la realidad, y no estorben ni pretendan decir más de lo que ya dicen. ¿Es asà también en el caso de la poesÃa?
Desde luego.
En sus narraciones deja hablar a los personajes. ¿Qué ocurre en sus poemas? ¿De quién es la voz en estos casos?
Creo que en la gran poesÃa, quienquiera que sea la voz que hable, es la voz de todos como el balido de la cabra en el poema de Saba es la queja de todos los que sufren.
Narración, poesÃa, ensayo... ¿De qué piensa que está más necesitado el mundo contemporáneo?
Me da la impresión que este mundo nuestro no necesita nada. Se basta y se sobra a sà mismo.
Como usted ha dicho en repetidas ocasiones, mientras siga habiendo hombres sobre la tierra, seguirá habiendo historias que contar. ¿Seguirá habiendo también poesÃa?
Por primera vez en la historia, y mediante la ingenierÃa genética, es posible hacer del hombre un ser viviente que quizás no tenga que ver nada con lo que venimos llamando un hombre. Pero, salvo si este sueño mefistofélico se cumple, habrá narración y habrá poesÃa porque habrá hombres.
¿Por qué cree que se hace difÃcil hoy leer poesÃa?
No veo que haya ninguna dificultad en leer poesÃa o cualquiera otra cosa. Y otra cosa es que no se necesite leer, ni se quiera leer, y sobre y hasta moleste una cultura de treinta siglos. Hasta aquà ha llegado el nivel de la barbarie.
 St. Joseph, 1642. Georges de la Tour FUENTE: http://en.wikipedia.org
En esta sociedad que nos bombardea con información a todas horas, ¿qué se requiere para leer un poema haciendo experiencia de su lectura?
En primer lugar, lo que hay que decir es que sin información puede vivirse perfectamente. La información que necesitarÃamos no nos la da nadie, como es lógico. Asà que, gracias; la otra información no la necesito.

Reseña bio-bibliográfica
José Jiménez Lozano nació en Langa (Ãvila) en 1930. Se licenció en Derecho y Periodismo por las Universidades de Valladolid y Madrid. En 1958 empezó a trabajar como periodista en el periódico El Norte de Castilla, que dirigió desde 1992 a 1995, año de su jubilación. Su primera novela –Historia de un otoño- apareció en 1971. Desde entonces ha publicado veintiuna novelas más, ocho libros de poesÃa, varias recopilaciones de cuentos, cinco diarios, bastantes ensayos y cientos de artÃculos. Ha sido galardonado con numerosos premios, entre los que destacan el Premio Nacional de las Letras (1992) y el prestigioso Premio Cervantes (2002).
Novelas
– (1971): Historia de un otoño. Barcelona: Destino.
– (1972): El sambenito. Barcelona: Destino.
– (1973): La salamandra. Barcelona: Destino.
– (1982): Duelo en la Casa Grande. Barcelona: Anthropos.
– (1985): Parábolas y circunloquios de Rabà Isaac Ben Yehuda (1325-1402). Barcelona: Anthropos.
– (1989): Sara de Ur. Barcelona: Anthropos.
– (1992): El mudejarillo. Barcelona: Anthropos.
– (1993): Relación topográfica. Barcelona: Anthropos.
– (1993): La boda de Ãngela. Barcelona: Seix Barral.
– (1995): Teorema de Pitágoras. Barcelona: Seix Barral.
– (1996): Las sandalias de plata. Barcelona: Seix Barral.
– (1997): Los compañeros. Barcelona: Seix Barral.
– (1998): Ronda de noche. Barcelona: Seix Barral.
– (1999): Las señoras. Barcelona: Seix Barral.
– (1999): Maestro Huidobro. Barcelona: Anthropos.
– (2000): Un hombre en la raya. Barcelona: Seix Barral.
– (2001): Los lobeznos. Barcelona: Seix Barral.
– (2002): El viaje de Jonás. Barcelona: Ediciones del Bronce.
– (2004): Carta de Tesa. Barcelona: Seix Barral.
– (2005): Las gallinas del licenciado. Barcelona: Seix Barral.
– (2007): Libro de visitantes. Madrid: Ediciones Encuentro.
– (2008): Agua de noria. Barcelona: RBA.
Cuentos
– (1976): El santo de mayo. Barcelona: Destino.
– (1988): El grano de maÃz rojo. Barcelona: Anthropos.
– (1991): Los grandes relatos. Barcelona: Anthropos.
– (1993): El cogedor de acianos. Barcelona: Anthropos.
– (1996): Un dedo en los labios. Madrid: Espasa Calpe.
– (2006): El ajuar de mamá. Palencia: Cálamo.
– (2007): La piel de los tomates. Madrid: Ediciones Encuentro.
Cuento para niños
– (1995): Tom, ojos azules. Valladolid: Diputación Provincial.
AntologÃas de cuentos
– (1993): Objetos perdidos. Valladolid: Ãmbito. Selección de Francisco Javier Higuero.
– (2002): Yo vi una vez a Ãcaro. Valladolid: Castilla Ediciones. Selección de José Luis Puerto.
– (2005): AntologÃa de cuentos. Madrid: Cátedra. Edición de Amparo Medina Bocos.
PoesÃa
– (1992): Tantas devastaciones. Valladolid: Fundación «Jorge Guillén».
– (1995): Un fulgor tan breve. Madrid: Hiperión.
– (1996): El tiempo de EurÃdice. Valladolid: Fundación «Jorge Guillén».
– (2000): Pájaros. Madrid: Huerga y Fierro.
– (2002): ElegÃas menores. Valencia: Pre-textos.
– (2003): Seis poemas de un dÃa, pliego poético editado con motivo de la entrega del Premio Cervantes. Universidad de Alcalá: Festival de la Palabra.
– (2005): Elogios y celebraciones. Valencia: Pre-textos.
- (2008): Anunciaciones. Velliza (Valladolid): El gato gris, (Edición especial).
Diarios
– (1986): Los tres cuadernos rojos. Valladolid: Ãmbito.
– (1992): Segundo abecedario. Barcelona: Anthropos.
– (1996): La luz de una candela. Barcelona: Anthropos.
– (2003): Los cuadernos de letra pequeña. Valencia: Pre-textos.
– (2006): Advenimientos. Valencia: Pre-textos.
Ensayos
– (1966): Meditación española sobre la libertad religiosa. Barcelona: Destino.
– (1973): Juan XXIII. Barcelona: Destino. (Editado también en Salvat, 1985).
– (1978): Los cementerios civiles y la heterodoxia española. Madrid: Taurus. (Reeditado en Barcelona: Seix Barral, 2008).
– (1982): Sobre judÃos, moriscos y conversos. Valladolid: Ãmbito. (2ª ed.corr. y aum., 1989)
– (1984): GuÃa espiritual de Castilla. Valladolid: Ãmbito.
– (1988): Ãvila. Barcelona: Destino.
– (1988): Los ojos del icono. Valladolid: Caja de Ahorros de Salamanca.
– (1998): Una estancia holandesa, conversación con Gurutze Galparsoro. Barcelona: Anthropos.
– (1990): Estampas y memorias. Madrid: Incafo.
– (2000): Retratos y naturalezas muertas. Madrid: Trotta.
– (2001): Fray Luis de León. Barcelona: Ediciones Omega.
– (2003): El narrador y sus historias. Madrid: Publicaciones de la Residencia de Estudiantes.
Recopilaciones de artÃculos periodÃsticos
– (1973): La ronquera de Fray Luis y otras inquisiciones. Barcelona: Destino.
– (1977): Retratos y soledades. Madrid: Ediciones Paulinas.
– (2002): Ni venta ni alquilaje. Madrid: Huerga y Fierro.


El mundo en un poema. Algunas impresiones en torno a la escritura
«Lo que Robert Frost dice sobre el poema vale también para la narración y para la pintura, para toda expresión artÃstica. “Un poemaâ€, escribe, “puede ser trabajado una vez que ha venido, pero no puede obligárselo a existir. Su realidad más preciada seguirá siendo la de haberse desarrollado a sà mismo, arrastrando consigo al poeta. Leedlo cientos de veces, conservará para siempre su forma. Asà como el metal conserva su fragancia. Jamás podrá perder su sentido de un significado que una vez se desdobló por sorpresa, al pasarâ€. Es decir, que el poema debe existir como perteneciendo al orden natural, como el lirio silvestre. Deleite y sabidurÃa constituyen el poema, dice también Frost, pero eso también ocurre con todo lo demás. Asà que lo primero es que el poema o la narración existan; si se fabrican, pueden llegar a ser muy interesantes, pero no hay nada que los haga existir […]»
(de Advenimientos, Valencia: Pre-textos, 2006)

«La enseñanza antigua daba gran importancia a la poesÃa porque aportaba el conocimiento necesario, a través del fulgor de la belleza, sobre la realidad del mundo y la frágil y perversa consistencia de la condición humana; porque, de otro modo, como decÃa Emerson, la mayorÃa de los hombres sólo se percatará de ello un cuarto de hora antes de morirse. Pero los ojos de los bueyes, el vuelo de una garza, el lamento de una grulla, la choza y la cabaña en medio de la desolación misma de un paisaje, o del ánima de los hombres, dicen la verdad, y la poesÃa la descubre.»
(de Advenimientos, Valencia: Pre-textos, 2006)
«La Stein dijo un dÃa a una estudiante: “PoesÃa perfecta es –creo yo- como perfecta sabidurÃa y santidad, simplicidad y transparenciaâ€.
No es mala –ni fácil– preceptiva literaria.»
(de Segundo abecedario, Barcelona: Anthropos, 1992)
«La larga paciencia que precisa la escritura, y el don que se te hace cuando por fin se puede escribir están expresados estupendamente en Kafka: “No es preciso que salgas de tu casa. Sigue sentado a tu mesa y escucha. No escuches siquiera, sólo espera. Ni siquiera esperes, quédate absolutamente silencioso y solo, el mundo vendrá a ofrecérsete a ti para que le desenmascares: extasiado ante ti, se retorceráâ€.
No sé, quizás sólo se trate de que en medio de esa soledad y ese silencio haya un relámpago, que aparezca un rostro, que oigas claro lo que en mucho tiempo sólo has oÃdo en un susurro ininteligible.»
(de Segundo abecedario, Barcelona: Anthropos, 1992)

«La belleza de esta mañana helada, silenciosa. La escarcha es tan abundante que cruje bajo el calzado, como la nieve. Pero quizás la belleza suprema del paisaje y de la naturaleza toda se revela “cuando nadie lo ve, absolutamente nadieâ€, como dice Simone Weil.
“Cuando yo estoy en algún sitio –añade- mancho el silencio del cielo y de la tierra con mi respiración y el latido de mi corazónâ€. Y, ciertamente, cuando la belleza es tan silenciosa, tan frágil, uno tiene la sensación de ser un intruso.»
(de Segundo abecedario, Barcelona: Anthropos, 1992)


Poemas de José Jiménez Lozano
MAÑANITA DE ABRIL
“Mañanitas de abril
son buenas de dormirâ€,
se decÃa antes.
Pero es que no habÃa prisa,
habÃa una vida eterna por delante.
(Inédito)
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ASTROS
¡MÃralos bien!
También se alzarán sobre tu tumba
y, aunque todos te olviden,
Ellos recordarán tus ojos de tantas
noches contemplándolos.
Es imposible que esta celeste rueda
gire eternamente sin memoria.
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QOHÉLET
Sorprendà a Qohélet en el paso de peatones.
¡Cuidado, amigo! dije.
No todo es niebla y humo, hay coches.
Pero miraba a una muchacha.
Y no debió de oÃrme.
(de Elogios y celebraciones, Valencia: Pre-textos, 2005)
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OTO
Cuando vuelves a casa como Ulises,
sólo sabes que no te has vendido,
si Oto, el perro, te saluda, contento.
Le has tenido en vilo. También Argos
temió a veces que Ulises traicionara,
creyó que nunca volverÃa del mundo.
(de Elogios y celebraciones, Valencia: Pre-textos, 2005)
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LEÓNIDAS
El poeta Leónidas, pobre de solemnidad solemne, aconsejaba a los ratones abandonar su cabaña, en la que nada encontrarÃan: ni papel con sus versos. Pero luego se los recitaba por la noche el poeta —versos sobre suculentos banquetes en palacio con pastel de queso como postre—, y los ratones se mostraban inquietos. Él les decÃa: Si no os quitan el hambre, es que no son versos excelentes, falta algún acento, sobra un adjetivo. Y corregÃa.
(de ElegÃas menores, Valencia: Pre-textos, 2002)
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LA AURORA
Mira cuán delicada es la aurora;
aunque se trate de un dÃa aciago,
te lo entrega con sus rosados dedos,
para no herirte de antemano.
(de ElegÃas menores, Valencia: Pre-textos, 2002)
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DÃAS DE NIEVE
Los dÃas de nieve son tranquilos,
avanzan en silencio. Extendido
está el blancor para unos cuantos
pobres, apresurados, gorrioncillos;
quizás algún ladrido
se oye a lo lejos. Ni más nada,
ni más nadie; pero,
si hubiera un caminante, sus pasos
hollarÃan el mundo.
(de ElegÃas menores, Valencia: Pre-textos, 2002)
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NEVADA
El pañizuelo blanco resistÃa
su comparación con el ampo de la nieve,
pero el ánima
siempre da en más oscuro, o en rojo,
incluso recién lavada.
Es cosa de hombre.
(de ElegÃas menores, Valencia: Pre-textos, 2002)
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ZARZA
Una zarza con escaramujos rojos
te parece una llama.
¿Te llamarán como a Moisés desde lo Alto?
Tiemblas.
(de ElegÃas menores, Valencia: Pre-textos, 2002)
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LUNA
La luna es roja hoy,
como tu ánima.
Mas ella es un espejo,
tu ánima una hoguera.
Cuando avance la noche,
se tornará de plata ella,
tu alma estará pálida.
Amor os rige a ambos.
(de ElegÃas menores, Valencia: Pre-textos, 2002)
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SANTIDAD
Considera la santidad del pensamiento
y la palabra.
Al enunciarlos o escribirlos,
rodéalos de silencio, y tu yo no los toque.
Ni los adjetivos.
(de ElegÃas menores, Valencia: Pre-textos, 2002)
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LA SOMBRA DE UN LIBRO
Enciende la candela, y mira
cuán extensa es la sombra
de este pequeño libro.
La llama te revela
lo que no está ahà escrito,
la parte del silencio.
Este adentro
sólo lo muestran las candelas.
(de ElegÃas menores, Valencia: Pre-textos, 2002).
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ASCESIS
El viejo anacoreta
tenÃa sólo un cántaro
como única posesión en este mundo;
quebrose éste un dÃa, y el anacoreta
lloró.
El manantial le dijo:
¡Por fin sabrás lo que es el agua
al tener que beberla en el cuenco de tus manos!
Y temió el anacoreta entonces
que sus manos le fueran amputadas, porque
tendrÃa que beber de bruces, y el agua,
un maestro de ascética,
concluirÃa por exigÃrselo. Sus ojos
relucÃan como una espada, a veces.
(de ElegÃas menores, Valencia: Pre-textos, 2002). |

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